Ficha:
CMDC117
Autor-es:
Anónimo
Título normalizado:
Tratado del Alboraique
Variantes título:
El Alborayque (Sevilla, ca. 1490-1502); Tratado del Al-borayque (Portada, Sevilla, post. 1516); Comiença el tratado que se dize el Alborayque (Sevilla, post. 1516)
Fecha composición:
1465-1488
Testimonios manuscritos:
Siete manuscritos: Madrid. BNE, ms. 7148, fols. 1r-35r; Madrid. BNE, ms. 17891, fols. 233r-264r; París. BNF, ms. fonds esp. 354, fols. 232r-240v; París. BNF, ms. fonds. esp. 356, fols. 60r-70v; Madrid. BRAE, ms. 88, fols. 64r-76v; Madrid. RAE, ms. E-41-6917, fols. 149r-170r; Madrid. RAE, ms. E-41-6926, fols. 1r-37r. Solo París. BNF, ms. fonds esp. 354, fols. 232r-240v, es de finales del siglo XV, siendo los demás muy posteriores.
Testimonios impresos:
Dos impresos: 1) [Sevilla: Cuatro compañeros alemanes, ca. 1490 - 1502]; 2) [Sevilla: Prensas Cromberger, post. 1516].
Formato:
Cuarto
Repertorios:
Carpenter (2005: 57-63). Apunta a esta temprana datación, sin descartar que se trate de un impresor arcaizante.
En línea: PhiloBiblon texid 4070 manid 5105

Ejemplares:
Badajoz. Biblioteca de Extremadura: FA 266
Madrid. AHN, Órdenes Militares: Legajo 51070
Madrid. BME: 53-I-37 (1º)
.
Facsímiles:
Dwayne E. Carpenter (2005), Alborayque, Mérida, Editorial Regional de Extremadura.

Paratextos editoriales:
-Título: "Alborayque" (fol. 1r).
-Título (repetido): "Alborayque" (fol. 1v).
-Íncipit: "En la villa del Erena en la provincia de León: fue puesto a los convertedizos neófitos judaizantes [...]" (fol. 1v).
-Éxplicit: "A las cosas sobredichas se pueden dar responsión por ley que todas ellas fueron aprobadas a los judíos" (fol. 12v).

Grabados:
Hay un único grabado en la portada (fol. 1r) que, de nuevo, aparece repetido al comienzo del texto (fol. 1v). La xilografía reproduce un cuadrúpedo cuya cabeza se orienta hacia la derecha y sobre el cual aparece una filigrana que reza "Alborayque". Se trata de un animal descrito en la tradición islámica (Sura 17, 1 del Corán) y que, según nuestro texto, "era menos que cavallo y mayor que mulo" (fol. 2v). En el caso del ejemplar que se encuentra en la Biblioteca de Extremadura (FA 266), conocido como el "Alborayque de Barcarrota", la filigrana del grabado del fol. 1r es ilegible ,ya que está perforado debido al impacto efectuado por el pico del albañil que descubrió la "Biblioteca de Barcarrota", mientras que en el grabado del verso –al haber sido reproducido en la parte superior de la plana– el impacto recayó en el cuerpo central de la bestia. La caricaturesca composición de este animal en el grabado que da nombre a este opúsculo presenta todos los rasgos que posteriormente se describen en el cuerpo narrativo del libelo y que habían de reflejar las "señales" propias de los falsos conversos judaizantes, es decir, las cualidades que darían testimonio de su falsedad y de su falta de virtudes cristianas lo que provoca que el "discurso es de una enorme plasticidad, siendo factible trasladar las palabras e imágenes" (Bustamante García 1997: 423). De este modo, y pese a su representación exótica y suntuosa en los hadits islámicos:
-la boca de lobo refleja la condición de falsos profetas y la hipocresía de estos "alboraicos";
-el rostro de caballo recuerda su carácter de animal ligero y, por ello, propicio para la guerra y la muerte;
-el ojo de hombre da muestra de la índole de estos falsos conversos como "hombres humanos piadosos halagueros" (fol. 4r), pero en realidad crueles y despiadados;
-las orejas de perro lebrel caricaturizan a los protagonistas del opúsculo como "perros" –insulto con una fuerte connotación antisemita– impíos que vuelven a sus prácticas judías a pesar de haber sido bautizados;
-el cuello de hacanea con crines refleja, como este refinado animal, su negligencia para combatir en la fe y para realizar trabajos esforzados ya que las intrigas cortesanas serían su único medio de subsistencia;
-el cuerpo de buen caricaturiza su exclusivo interés en comer y, por tanto, en los bienes materiales;
-la cola de serpiente testimonia su capacidad para desprender veneno a través de las herejías que profesan y difunden;
-el cabo de la cola en forma de grulla y en cuerpo de pavón muestran, respectivamente, sus deseos ancestrales y borreguiles de querer volver a su tradición judía, así como su vanagloria;
-la pata en forma de pierna humana con calza galante recuerda su soberbia;
-la pata de caballo con herradura refleja el daño que estos conversos judaizantes realizan sobre los cristianos a través de sus injurias y la práctica de la usura;
-la pata de águila con uña significa la rapiña y abuso que, con el apoyo de reyes y señores, practican sobre la jerarquía eclesiástica y el pueblo llano cristiano;
-la pata de león sin uña da testimonio de la descendencia de la tribu de Judá –de la que había de nacer el Mesías– de estos falsos conversos. Si bien, de esta solamente tendrían el linaje y no la fuerza ("la fortaleza del león toda después de la que ha en la boca ha en las uñas"; fol. 7r) al no reconocer a Cristo como el Mesías;
-el pelaje de todos los colores –que, si bien, no aparece representado en la xilografía, mientras que en los manuscritos no aparece ninguna iluminación– y su falta de criterio a la hora de comer todo tipo de alimentos vendrían a caricaturizar su hipocresía al fingir ser cristianos, pero manteniendo sus costumbres y creencias judías, lo cual les impediría profesar ninguno de estos credos con autenticidad;
-la androginia del alboraique, al no parecer ni macho ni hembra, recordaría que "la sodomía vino de los judíos" (fol. 9v) que, a su vez, habría sido transmitida a través de los "moros" llegando a estos falsos conversos;
-la silla de montar que porta el alborayque, de nuevo, muestra el afán del falso converso por las riquezas terrenales;
-mientras que el fuste de la silla, al ser de madera de higuera, remite a la sinagoga y a los yermos orígenes de estos conversos que además, según la profecía, habrán de acoger al Anticristo;
-los estribos de muchos metales simbolizan la mezcla de herejías que porta la sangre de estos conversos.
-Finalmente, el freno –las dos riendas de la cabalgadura en sendas formas de espada– refleja la necesidad de controlar y reprimir a estas gentes para cumplir las profecías de muerte que, según Moisés y San Isidoro, sobre ellos acaecía.
Para comprender mejor la representación de esta bestia mitológica: vid. Mateo Gómez (1977); Bustamante García (1997) y Rodríguez-Pereira (2018).
También hay "dos iniciales xilográficas revelando distintos motivos vegetales con avellanas: 'E' (fol. 1v) y 'L' (fol. 3r) [...], y luego 18 espacios [...] en los fols. 3v-7r, 9v-10v, 11v para otras iniciales que no llegaron a imprimirse" (Carpenter 2005: 60). En la edición sevillana posterior a 1516 esas iniciales xilográficas aparecen impresas, por lo que las iniciales que habían de ocupar esos espacios vacíos cumplirían una función de estructuración interna dentro del impreso de cada una de las "señales" de los falsos conversos.

Notas:
La ausencia de un colofón que indicara las prensas donde este impreso fue creado dificulta su identificación, aunque los tipobibliógrafos y críticos que se han acercado al texto lo sitúan a finales del siglo XV y, con más probabIlidad, inicios del siglo XVI, si bien esta edición presenta una mezcla de tipos empleados por un impresor que todavía no ha podido ser identificado. Según el P. Benigno Fernández, “Crónica de la Real Biblioteca Escurialense”, La Ciudad de Dios, 56 (1901), p. 379, quien parte del ejemplar escurialense, pudiera estar impreso en Sevilla por Juan Pegnitzer entre 1490-1503. Sin embargo, no se incluye en las bases de incunables, ISTC ni GW. Lawrence (2003: 11) atribuye la obra al impresor Pedro Brun, ca. 1504-1508. Fréderik J. Norton abordó esta cuestión en una carta dirigida a Eugenio Asensio en mayo de 1968 (vid. Lorenzo Spirito, Libro del juego de las suertes: (Valencia, 1515), Eugenio Asensio (pról.), Rosa Navarro (intr.), Salamanca, Europa, 1991, pp. 13-15; la original se encuentra en la RAE: M-RAE, RM-71: V-6-71) en la que se inclinaba por dos hipótesis: una edición proveniente del taller de un impresor arcaizante de época posterior o una edición realizada por un impresor localizado en Portugal. Dwayne E. Carpenter (2005: 62-63), aunque encuentra en las iniciales 'E' (fol. 1v) y 'L' (fol. 3r) una similitud con las empleadas por los "Compañeros alemanes" entre 1490 y 1502, lo cual apuntaría a 1501 como la fecha de impresión de esta edición, tampoco descarta la opción de un impresor arcaizante al comparar esta edición con el resto de obras halladas en la "Biblioteca de Barcarrota", todas ellas datadas en la segunda mitad del siglo XVI.
El ejemplar conservado en la Biblioteca de Extremadura es precisamente el que forma parte del hallazgo de Barcarrota en 1992. Por su parte, el ejemplar madrileño forma parte de un volumen facticio y, según Carpenter (2005: 55), es idéntico a los ejemplares de Barcarrota y del AHN.

Formato:
Cuarto
Repertorios:
Clive Griffin (1999), "An Unlucky Number of Seville Imprints", Gutenberg, pp. 146-165; IB, n. 216; Martin Abad, Post., n. 1490; Carpenter (2005: 54)
Philobiblon BETA texid 4070 manid 4147

Ejemplares:
Madrid. BNE: Ms. 17567 ("Tratados varios").
Digitalizado en
BDH: http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000198772&page=1

Paratextos editoriales:
Título en portada: "Tratado del Al-borayque" (fol. 1r)
Subtítulo o rúbrica: “Comiença el tratado que se dize el Alborayque: el qual trata de las condiciones y malas propiedades que tienen los conversos judayzantes. Conviene a saber los judíos que se convertieron cristianos no con intención de serlo. Las quales propiedades y malas maneras son significadas por las señales del alborayque” (fol. 1v).
Íncipit: “A (inicial xilográfica) E [sic] tiempo del rey don Enrrique iiij deste nombre hijo del rey don Juan el Segundo y hermano de la reina doña Isabel que haya Santa Gloria hubo una destruición y muerte en toda España en las aljamas de los judíos que fueron metidos a espada y de los que quedaron vivos muchos se convertieron y fueron baptizados más por fuerça o miedo que por grado […]” (fols. 1v-2v).
Tabla: a partir del uso de calderones, se enumeran brevemente las veinte señales que caracterizan a los falsos conversos (fols. 2v-3r) y que “luego se dirá lo que significa cada una dellas” (fol. 2v).
Repertorium blasphemiarum: a partir del uso de calderones, se enumeran las blasfemias que estos falsos conversos emitirían sobre la fe cristiana (fols. 11v- f.12r).
Éxplicit: “A las cosas sobredichas se puede dar responsión por ley que todas ellas se cumplen y cumplirán sobre ellos” (fol. 12r).

Grabados:
El único grabado de la portada (fol. 1r) es una copia a espejo de la edición [Sevilla: cuatro compañeros alemanes, ca. 1490-1502] con las mismas cualidades que evocarían las veintiuna “señales” de los alboraicos. El grabado se inserta en una orla de tres piezas, con la inferior en abanico. Reproducido en Griffin (148).
La “L” inicial xilográfica empleada para la primera señal (fol. 3r) y el resto de iniciales lombardas que encabezan el resto de cualidades de los falsos conversos actúan de sistematización y división interna del opúsculo y dan comienzo a la exposición de cada una de estas “señales”.

Notas:
Según Griffin, se trata del impreso sevillano habitualmente datado en 1545 por Domínguez Guzmán (n. 590), Salvá, n. 4108, Escudero y Perosso y Palau, XII, p.3.
Este ejemplar unicum se halla incluido en un volumen facticio junto a obras manuscritas. Perteneció a Pascual de Gayangos.

Materia:
Tratados religiosos
Edición moderna:
Ed. Nicolás López Martínez (1954), “Apéndice IV”, en Los judaizantes castellanos y la Inquisición en tiempo de Isabel la Católica, Burgos, Seminario Metropolitano, pp. 391 y ss. (edición del Ms. 17567); ed. Dwayne E. Carpenter (1993), Text and Concordance of the Tratado del Alborayque, Biblioteca Nacional de Madrid MS 17567, Madison, The Hispanic Seminary of Medieval Studies; ed. Moshe Lazar (1997), "Anti-Jewish and anti-converso propaganda. Confutatio libri talmudand Alboraique", en Moshe Lazar & Stephen Haliczer, eds., The Jews of Spain and the Expulsión of 1492, Lancaster CA, Labyrinthos, pp. 153-236; ed. Pilar Bravo Lledó y Miguel Fernando Gómez Vozmediano (1999), "El Alborayque: un impreso panfletario contra los conversos fingidos de la Castilla tardomedieval", Historia. Instituciones. Documentos, 26, apéndice, pp. 72-82 (edición de Sevilla, ¿cuatro compañeros alemanes?, ca. 1490-1502, ejemplar del AHN); ed. Dwayne E. Carpenter (2005), Alborayque, Mérida, Editorial Regional de Extremadura (edición de Sevila, ¿cuatro compañeros alemanes?, ca. 1490-1502, ejemplar Barcarrota).

Reescritura:
Se trata de un libelo en el que se ataca a los conversos, cuyo título haría alusión al sobrenombre, surgido en el pueblo extremeño de Llerena, con el que se designaba a los judíos conversos. Parte del mote que remontaría al nombre hispanizado de al-Buraq, la bestia sobre la cual se sentaba Mahoma durante su viaje celestial; de ahí la imagen de la xilografía. El panfleto se difundió en manuscritos, de los cuales solo uno (París. BNF, Fonds Espagnol, MS.356) puede ser de finales del siglo XV, siendo los demás copias de los siglos XVI, XVII y XIX, que pueden partir de algún impreso. La tipología de estos es muy compleja, al tratarse de folletos en 4º de 12 folios sin colofón, lo que dificulta la tareas de identificar los detalles de la imprenta. Muchos de los ejemplares se habrán perdido y los conservados están agrupados en códices facticios.
También ha sido discutida la datación y la autoría. Carpenter (2005: 10) circunscribe la composición del Tratado del Alborayque a un momento próximo al año 1465, año situado dentro de las décadas que comprendieron el reinado de Enrique IV (1454-1474), momento en el que las críticas hacia la corte del rey, por el supuesto monopolio de los judíos conversos, afloraban en múltiples formas literarias. Distintas canciones, coplas o sátiras poéticas versaron sobre ilustres personajes próximos al rey, como Diego Arias de Ávila, quien aparece mencionado en dos ocasiones en el Alborayque siendo acusado de usura (fols. 6v-7r: "E por esto se dixo del malaventurado Diego Arias en las coplas de Mingo Revulgo cuando asó una cabeça y dejola estrujada") y de sodomía (fol. 10v: "de los judíos vino a los moros y de los moros a los malos cristianos como Diego Arias").
Son muy variadas las interpretaciones de los estudiosos de este libelo: entre otros, Isidore Loeb y Fidel Fita defienden que se trata de una obra que buscaba impedir que la Inquisición se expandiera de la Nueva Castilla a la Vieja (Carpenter 2005: 22-23), mientras que Caro Baroja (1986: 292) sostenía que el autor sería un judío converso y Gitlitz (1992: 15) afirma que es una muestra de "individualized responsability" como reflejo de una época en la que se comenzaba a establecer una distinción entre buenos y malos conversos. A pesar de la variedad de lecturas e interpretaciones de este opúsculo, el principal objetivo del mismo parece ser la advertencia a un público amplio –por su carácter editorial panfletario– de las características de los falsos judíos conversos, primordialmente localizados en Toledo, Extremadura y Andalucía y contrapuestos a los conversos del norte, caracterizados por una mayor fidelidad y autenticidad hacia la nueva fe profesada.
A este respecto, resulta interesante observar algunos cambios en los impresos. En el conservado en la BNE (Ms. 17567) se realiza un mayor hincapié en la distinción entre falsos y verdaderos conversos: "y por este vocablo conversos no se entiendan todos aquellos que descienden de la generación de los judíos, a los quales el vulgo impropiamente llama conversos, mas entiendense solamente los judíos que se convertieron cristianos, los cuales conversos judayzantes, como fuesen convertidos mas por fuerça que de buena voluntad, tomaron entre sí un nombre en abrayco: hanuzin, que quiere decir forçados" (fols. 4v-5r)". De este modo, frente a la concepción en época medieval, y en especial en el reinado de Enrique IV, de los judíos y los conversos como un mismo grupo unificado, es posible que el interés por destacar y establecer una mayor diferenciación entre los verdaderos conversos y los falsos en la última edición conocida respondiera, ya entrado el siglo XVI, a la voluntad de distinguir claramente entre cristianos nuevos y cristianos viejos a raíz de las disputas por la limpieza de sangre; algo que también señala Bustamante García (1997: 423). Para más información a este respecto vid. Albert A. Sicroff, Los estatutos de limpieza de sangre: controversias entre los siglos XV y XVII, Madrid, Taurus, 1985. Al mismo tiempo, como énfasis en el ataque a estos falsos judíos, la introducción del Repertorium blasphemiarum resultaría contundente y decisiva. De hecho, Carpenter (2005: 38 [nota 49]) sostiene que este breve compendio de blasfemias se introduciría con posterioridad al manuscrito original, pues el más antiguo conservado (BNF, ms. fonds. esp. 356), ca. 1488, no lo incorpora en sus líneas.

Testimonios de lectura:
Dada su composición editorial (impresión breve y esquemática acompañada de un grabado descriptivo del texto), se asemeja a los panfletos que circulaban en los siglos XVI y XVII, con un público amplio y predominantemente popular. Julie A. Evans (apud Carpenter 2005: 63-64) analizó varios documentos inquisitoriales relacionados con el monasterio jerónimo de Guadalupe en los que se cita “un libro que se llama del Alborayque” y se alude a su lectura en voz alta en el cenobio. Su contenido panfletario facilitaba la lectura colectiva y su uso con intención injuriosa. Antonio Castillo (2005; 2016) recuerda el contencioso suscitado en 1539 en Membrilla (Ciudad Real) en un enfrentamiento entre humildes labradores y comerciantes. Los campesinos propagaban ofensas mediante coplas o por la difusión del Alboraique. Según el expediente inquisitorial, “traen e leen entre sí, en muchas partes e lugares públicos e convocando e ayuntando a ello otras personas, un libro que se llama Alborayque; en el qual se trata de los malos christianos y de sus costumbres, las quales señala por una figura de animal que en el dicho libro está pintada; e ansí leýdo el dicho libro e lo que en él se contiene lo aplican públicamente a nosotros os susodichos e a los otros de nuestro estado”. “Algunos, como el bachiller Alonso Sánchez, el carpintero Esteban Sánchez o el herrero Pedro Durán, describieron la lectura como un momento placentero que deparaba “mucho regocijo y risa” a cuantos lo oían (…) A tenor de los testimonios aludidos queda claro que el Alboraique era esencialmente un panfleto contra los conversos y que disfrutó de una amplia circulación entre los sectores populares, siendo, además, objeto de lecturas públicas” (Castillo 2005: 36-37). Dentro de este expediente inquisitorial se incluye una copia del panfleto, lo que permitió descubrir el ejemplar ([Sevilla: cuatro compañeros alemanes, ca. 1490-1502]) localizable en el Archivo Histórico Nacional (Órdenes Militares: Legajo 51070); (Bravo y Gómez Mediano 1999: 72-82). En un prospecto general de los libros y papeles manuscritos de la Bibliotheca del "Excelentissimo Señor Marques de Astorga Conde Duque" se menciona que en la biblioteca del Duque de Alba aparece con el "núm. 353. Un tratado llamado el Alvoraique contra los judios conversos" (Bustamante García 1997: 420 [nota 5]), aunque actualmente se desconoce el paradero de este ejemplar. La presencia de un ejemplar en la Biblioteca de Barcarrota hace que Fernando Serrano (2004: 26) le atribuya el haber sido posesión del médico judeoconverso Francisco de Llerena avalando, así, la postura de Caro Baroja (1978) que defendería que se trataría de una obra creada por un nuevo cristiano y que se dirigiría a un público culto. Si bien, Francisco Rico (2003) sostiene que "los ejemplares de Barcarrota tienen toda la pinta de haber salido, no de una biblioteca particular, sino de las mesas de un librero irresoluto e ignorante, que prefirió ocultar mejor que destruir las obras suspectas que hubieran debido someter a la Inquisición, y al hacerlo revolvió justos con pecadores".

Bibliografía:
Bravo Lledó, Pilar y Miguel Fernando Gómez Vozmediano (1999), "El Alborayque: un impreso panfletario contra los conversos fingidos de la Castilla tardomedieval", Historia. Instituciones. Documentos, 26, pp. 57-84; Bustamante García, Agustín (1997), "Alboraique: un dato iconográfico", Archivo español de arte, 70 (280), pp. 419-426; Caballero Escamilla, Sonia (2009), “Fray Tomás de Torquemada, iconógrafo y promotor de las artes”, Archivo español de arte, 82 (325), pp. 19-34; Caro Baroja, Julio (1978), Los judíos de la España moderna y contemporánea, Madrid, Istmo, 1978, vol. I; Castillo Gómez, Antonio (2005), 'Leer en la calle: coplas, avisos y panfletos áureos', Literatura: Teoría, Historia, Crítica, 7, pp.15-43; Castillo Gómez, Antonio (2016), Leer y oír leer. Ensayos sobre la lectura en los Siglos de Oro, Madrid; Frankfurt am Main, Iberoamericana; Vervuert, pp. 145-150; Gitlitz, David (1992), “Hybrid conversos in the “Libros llamado el Alboraique”, Hispanic review, 60 (1), pp. 1-17; Kimmel, Seth (2018), “Conversion and Apocalypse: The Visual Archive of the Libro del Alborayque”, Romance Notes, 58 (3), pp. 341-355; Lawrance, Jeremy N. H. (2003), “Alegoría y apocalipsis en “El Alboraique”, Revista de poética medieval, 11, pp. 11-40; Mateo Gómez, Isabel (1977), “Alegorías de los conversos o alboraiques y del amor en Sevilla y Barcelona”, Archivo español de arte, 50 (199), pp. 316-323; Nirenberg, David (2000), “El concepto de raza en el estudio del antijudaísmo ibérico medieval”, Edad media: revista de historia, 2000, 3, pp. 39-60; Rico, Francisco (2003), “La librería de Barcarrota”, en Los discursos del gusto. Notas sobre clásicos y contemporáneos, Barcelona, Destino, 2003; Rodriguez- Pereira, Victor (2018), Change, Monstrosity, and Hibridity in Medieval Iberian Literature, tesis doctoral Indiana University; Serrano Mangas, Fernando (2004), El secreto de los Peñaranda. El universo judeoconverso de la biblioteca de Barcarrota, siglos XVI y XVII, Huelva, Universidad de Huelva.

Notas:
La datación de los impresos es muy discutible.

Responsable:
Ana Milagros Jiménez Ruiz
Revisión:
María Jesús Lacarra Ducay
Fecha de publicación:
2020-04-06
Fecha de última modificación:
2020-04-06
DOI:
10.26754/uz_comedic/comedic_117
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