Ficha:
CMDC163
Autor-es:
Martorell, Joanot (ca. 1414-1468)
Título normalizado:
Tirante el Blanco
Variantes título:
Los cinco libros de esforzado e invencible caballero Tirante el Blanco de Roca Salada: Caballero de la Garrotera. El cual por su alta caballería alcanzó a ser príncipe y césar del Imperio de Grecia; (El libro primero de la grande historia del muy famoso e invencible cavallero tirantio blacci el qual por su alta bondad en las armas vino a emperador: portada facticia del ejemplar de Toledo).
Título original:
Tirant lo Blanch
Segundo autor:
Galba, Martí Joan
Fecha composición:
1460-1490
Fecha traducción:
20.11.1490-28.5.1511
Lengua de partida:
Catalán
Testimonios impresos:
Un impreso: 1) Valladolid: Diego de Gumiel, 1511, 28 de mayo.
Repertorios:
Norton, n. 1305; Martín Abad. Post., n. 1022; Marsá. Valladolid, n. 39; Aguiló i Fuster n. 2756 (1977, Catálogo de obras en lengua catalana impresas desde 1474 hasta 1860. (Madrid, 1923), Barcelona, Sueca Curial).

Ejemplares:
Barcelona. BC: Bon. 9-III-1. Digitalizado en Biblioteca Virtual Cervantes: http://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmcr78b7?_ga=2.170659232.1225478233.1563179647-1008525372.1556813513 .
Toledo. B. Cigarral del Carmen (particular: Gaspar Massó).

Facsímiles:
Joanot Martorell (2012), Tirant lo Blanch, La Coruña, Editorial Órbigo. Facsímil de la edición de Valladolid 1511.

Paratextos socioliterarios:
Ausencia de la dedicatoria: se elimina la de la versión catalana a Fernando de Portugal.

Paratextos editoriales:
En la portada, dentro de una orla grabada, aparece el título xilográfico: “Los cinco libros de esforzado e invencible caballero / Tirante el Blanco de Roca Salada: Caballero de la Ga / rrotera. El cual por su alta caballería alcanzó a ser prín / cipe y césar del imperio de Grecia”. La mayoría de las capitulares están adornadas con motivos florales. En 30 casos encontramos letras minúsculas y sin motivos florales. Con respecto al original catalán, se aportan unas modificaciones en el prólogo, añadiendo una referencia a la intención de brevedad (“con la mayor brevedad que ser podra”) y al propósito moralizante y ejemplar (“recontados para ejemplo y dotrina de los que en esta noble letura se querrán ejercitar”), filtrado a través de un punto de vista cortesano (“muchos autos y razonamientos de amores por lindas y honestas maneras dichos y tratados según que en el proceso del libro por gentil manera y estillo hallararan escrito”) (vid. Anna Francés Mira, 2012, “Estudi introductori a la traducció castellana del Tirant lo Blanc”, en Rafael Alemany Ferrer y Francisco Chico Rico, eds., VIII Simposio de la SELGYC (Alicante 9-11 de septiembre 2010) = XVIII Simposi de la SELGYC (Alacant 9-11 setembre de 2010). Literatures ibèriques medievals comparades = Literaturas ibéricas medievales comparadas, Alacant, Universitat d'Alacant, SELGYC [Sociedad Española de Literatura General y Comparada], pp. 225-236). Del modelo catalán se suprime la dedicatoria, para empezar la obra con el prólogo. Cacho Blecua (1993, “El amor en el Tirant lo Blanc: Hipólit y la Emperadriu”, en Actes del Symposion Tirant lo Blanc (Barcelona, 1990), Barcelona, Quaderns Crema, pp. 133-169) menciona que este “prólogo de la edición castellana incorpora un breve resumen del libro, inexistente en el original catalán, que sirve de carta de presentación ante los lectores” (p. 133). Después del prólogo se introduce un “Argumento del primero libro” que no aparece en el original (f. 2v), “este breve texto actúa como aviso de la disposición de los materiales que configuran las primeras páginas y como sustituto, ya que con propósito idéntico el traductor del Tirante –o Gumiel, en última instancia–, eliminó la versión del capítulo I del texto valenciano, directamente inspirado en el Llibre de l’orde de cavalleria de Ramon Llull” (Mérida Jiménez, 2006: 24). Se inserta un prólogo al comienzo del libro tercero que no figura en el original, en el que se menciona a la reina Isabel y la guerra de Granada y en el que se cita de manera extensa el Banquete de Platón, recordando también a Marcial, Séneca y Ovidio (Grilli, 1998: 207). Cambia también el colofón, donde desaparece la mención de Galba que había en el original: “A loor y gloria de nuestro señor / Dios y de la bendita Virgen María su madre / y señora nuestra fue impreso el presente li / bro del famoso e invencible caballero Tiran / te el Blanco en la muy noble villa de Vallado / lid por Diego de Gumiel. Acabóse a xxviii / de mayo del año mdxj. / Registro de los cuadernos / a.b…. / Todos son cuadernos".

Grabados:
En el centro de la portada del ejemplar conservado en la Biblioteca de Cataluña, dentro de orla grabada, figura un caballero jinete con espada levantada, sobre un caballo rampante en corveta, con una lanza rota al pie y una ciudad amurallada al fondo; en la parte alta, en la filacteria, aparece el nombre del protagonista. La imagen de un caballero en la misma postura aparece también en otro libro impreso por Gumiel, en el vuelto de la portada de la edición de Barcelona de Paris e Viana (Lucía Megías, 1998 y 2000: 193; sobre la actividad de impresor de Gumiel vid. Susana Camps i Perarnau, 2008, Diego de Gumiel, impressor del Tirant lo Blanch (1497) i del Tirante el Blanco (1511), tesis doctoral, Barcelona, Universitat Autònoma de Barcelona, [https://ddd.uab.cat/record/127610]; Susana Camps i Perarnau, 2011, “Mecenazgo o deuda en la obra impresa por Diegode Gumiel”, Revista de Filología Española, 91: 2, pp. 261-284 (http://revistadefilologiaespañola.revistas.csic.es/index.php/rfe/article/view/226/228); Ontoria Oquillas, 2011). El grabado está enmarcado por una orla “de combinación formada por seis piezas alrededor del grabado y del título. En la parte inferior se representan escenas de caza y un escudo. Sobre impresiones en rojo” (Lucía Megías, 1998). La orla de motivos florales vuelve a aparecer en el f. 3r, al comienzo del primer libro, con el mismo escudo en blanco abajo, en este caso entre dos hombres. Abajo, en la orla, aparece un escudo en blanco, con dos hombres a cada lado. El ejemplar toledano tiene, en cambio, portada facticia; presenta un grabado con varios personajes combatiendo, en particular se desarrollan de manera simultánea dos combates singulares, uno en la parte inferior entre dos caballeros, ambos armados de espada, y uno en la parte superior, donde un caballero con espada y escudo se enfrenta a otro que empuña una lanza. Aparece un escudo de Portugal en el lateral superior izquierdo (que llevó a Martín de Riquer a pensar que procedía de una crónica portuguesa, que queda por identificar). La parte inferior está compuesta, según la descripción de Lucía Megías (2006: 177 y anteriormente 2000: 303) “a partir del título de una obra anterior, de la que se vale para recortar y componer las líneas 1, 2, 4 y 5, mientras que la tercera línea, al tener que incorporar el nombre del protagonista, le lleva a tener que introducir hasta siete partes diferentes”. El título que aparece es: “El libro primero de la grande historia del/ muy famoso e invencible caballero/ tirantio blacci el qual por su alta/ bondad en las armas vino a/ emperador” (para la tradición en la imprenta caballeresca de esta portada, vid. Lucía Megías, 1998).

Notas:
Según el colofón, se acabó de imprimir el 28 de mayo de 1511 en Valladolid. Se compone de 288 folios a dos columnas, letra gótica, y "las capitales al boj" (vid. Joan Givanel Mas, 1911, "Estudio crítico de la novela caballeresca Tirant lo Blanch", Archivo de Investigaciones Históricas, 1, pp. 213-248 y 319-348, p. 335; citado también por Mérida Jiménez, 1993: 258), “en 8.° mayor, letra de Tortis; a dos columnas de 45 líneas la mayor parte” (vid. Aguiló y Fuster, 1977, Catálogo de obras en lengua catalana impresas desde 1474 hasta 1860, Barcelona, Sueca Curial, p. 657). El ejemplar de la Biblioteca de Catalunya se presenta falto de los folios 16 y 40 (que corresponden a los capítulos 27 y 71-72). Había formado parte de la Biblioteca de Isidro Bonsoms de Valldemosa en Mallorca, adquirido al bibliófilo montañés Marqués de Casa Mena. Con anterioridad había pertenecido a Fernando Colón, que lo compró en Valladolid en noviembre de 1514 por 260 maravedís (Mérida Jiménez, 1993: 258). López Estrada (1993: 448) respalda esta información y añade que fue uno de los volúmenes más caros de su biblioteca, frente, por ejemplo, a los 128 gastados por el Floriseo. Estos datos pueden interpretarse como otra prueba del enmascaramiento editorial de la traducción como obra original, presentada como novedad editorial y vendida, como tal, a un precio adecuado. El ejemplar localizado en la Biblioteca del Cigarral del Carmen de Toledo fue descubierto por Martín de Riquer en 1975 entre los fondos del Museo Massó de Vigo. Incluye los dos folios perdidos del ejemplar de la Biblioteca de Catalunya, pero sólo posee los primeros 152 folios. “El ejemplar procede, según se aprecia en el super-libris, de Charles Stuart, primer barón Stuart de Rothesay, embajador de Inglaterra en Francia en los años posteriores a las guerras napoleónicas y encargado de negocios en Madrid en 1808. Por otra parte, Palau y Dulcet nos dice que el librero García Rico poseía en 1936 un ejemplar, valorado en 1000 pesetas, cuya trayectoria y paradero hoy en día nos son desconocidos” (Ontoria Oquillas, 2011: 149-150). De este ejemplar, sin embargo, Riquer solo pudo ver y publicar unas fotocopias, puesto que el volumen no se había encontrado en el legado de Massó, sino solo aparecía reproducido en el libro de Pedro Madruga de Soutomayor, caudillo feudal, y citado por Francisco Vindel en su prólogo a Cien obras de la colección Massó en 1940 (Lucía Megías, 2006: 173-174); fue José Lucía Megías quien descubrió el ejemplar completo en la Biblioteca del Cigarral del Carmen de Toledo.

Materia:
Libros de caballerías
Edición moderna:
ed. Martín de Riquer (1974), Tirante el blanco: traducción castellana del siglo XVI, Madrid, Espasa-Calpe, 5 vols.; ed. Vicent Josep Escartí (2005), Tirant lo Blanch, València, Tirant lo Blanch; ed. Joan Enric Pellicer (2005), Tirant lo Blanch, Alzira (Valencia), Algar; ed. Josep Palomero (2005),Tirant lo blanch, traducción de Vicente Múñoz Puelles (con ilustraciones de Manuel Boix), Alzira (Alicante), Algar.

Reescritura:
La traducción castellana no tuvo mucho éxito, así que la obra no se volvió a editar hasta la modernidad. A pesar de esto, un ejemplar del Tirante, en su traducción castellana, in folio, formaba parte de la biblioteca de Isabella d’Este (Elisa Borsari, 2012, “Los libros de caballerías en la corte de los Gonzaga, señores de Mantua: la biblioteca de Isabela de Este y Federico II”, en Lênia Márcia Mongelli, ed., De cavaleiros e cavalarias. Por terra de Europa e Américas, São Paulo, Humanitas, pp. 191-204), junto con su traducción italiana. Beltrán Llavador (1996, “Tirante el Blanco en el Gran Teatro de la caballería", Voz y Letra, 7: 1, pp. 81-130) proporciona un listado de las traducciones que se realizaron de la obra: a la castellana siguió una traducción italiana (Tirante il Bianco), por Lelio Manfredi, realizada a partir de la prínceps catalana de 1490, publicada en Venecia en 1538 y reeditada en 1566 y en 1611. Según Sánchez Rodrigo y Nogueras Valdivieso (1995, “Quinientos años de Tirant lo Blanc”, en Juan Paredes, Enrique J. Nogueras Valdivieso y Lourdes Sánchez Rodrigo, eds., Estudios sobre el Tirant lo Blanc, Granada, Universidad de Granda, pp. 153-179), la novela valenciana fue conocida también por Matteo Boiardo y Ariosto, de la escuela de Ferrara; quizá fue precisamente gracias al interés de Isabella d’Este por la obra y por la literatura caballeresca en general que el Tirant/Tirante llegó a las manos de Ariosto, del cual sacó inspiración para contar los amores de Ginebra y Ariodante en el Orlando furioso (canto V), como anotó también Riquer en su edición (1974: vol. 3, 314-317). Además de haber ejercido cierta influencia en el panorama de los libros de caballerías, en particular el Amadís de Gaula, el Tirante podría haber servido también en la construcción de algunos episodios de la Celestina de Fernando de Rojas (Mérida Jiménez, 2006: 45-46; Rafael Beltrán Llavador, 1990, "Las bodas sordas en Tirant lo Blanc y La Celestina", Revista de Filología Española, 70, pp. 91-117). Parece que Niccolò di Correggio estuvo trabajando en una traducción al italiano ya en 1501, quizás por voluntad de la misma Isabella d’Este, que nunca se publicó (vid. Giuseppe Sansone, 1983, "El Tirante de Lelio Manfredi", Miscel·lània Pere Bohigas, Barcelona, Publicacions de l'Abadia de Montserrat, vol. 3, pp. 291-308; Bognolo, 2015; Jacopo Gesiot, 2018, Lelio Manfredi traduttore romanzo, tesis doctoral, Udine, Università degli Studi di Udine). Bognolo (2015: 114-115) destaca la anomalía editorial de la traducción, que se publicó en folio (como el Cortegiano de Castiglione de 1528 y como el Orlando innamorato de Boiardo y el Furioso de Ariosto). En efecto, la tradición de la novela caballeresca como género editorial en Italia no nace hasta mediados del siglo XVI, con la publicación de las primeras traducciones de las obras castellanas; las dos reimpresiones posteriores del Tirante italiano, que salen de la imprenta cuando el género queda ya más establecido, se publican efectivamente en octavo, acomodándose al formato del resto de las traducciones italianas de las obras caballerescas españolas. Solo en 1737 (aunque existe la posibilidad de que la fecha sea anterior, según Cesáreo Calvo Rigual, 1991, “Estudi bibliogràfic de les edicions de la traducción francesa de Tirant lo Blanc", en Antoni Ferrando i d’Albert G. Hauf, eds., Miscel·lània Joan Fuster. Estudis de lengua i literatura, Barcelona, Publicacions de l’Abadia de Montserrat, vol. 3, pp. 179-194), se publicó una traducción francesa firmada por Anne Claude, conde de Caylus. Se trata, en realidad, de una adaptación, una versión resumida y amputada del texto, que parece proceder de la traducción italiana. Esta versión tuvo cierto éxito, atestiguado por las cuatro reimpresiones que se realizaron (1740, 1775 y 1787). Merece la pena señalar que muchos estudiosos españoles del siglo XIX conocieron la obra de Martorell a través de esta traducción francesa, entre ellos Diego Clemencín, que consultó esta versión – y, en menor medida, la italiana – para incluir noticias sobre el Tirant a la hora de editar el Quijote (Mérida Jiménez, 2006: 115), lamentando la dificultad de localizar tanto un ejemplar catalán, como uno de la traducción castellana anónima, por su rara circulación (vid. Mérida Jiménez, 2006: 123-136 para los errores interpretativos de Clemencín causados por la relectura del conde de Caylus). No se realizaron traducciones a otros idiomas hasta el siglo XX.

Testimonios de lectura:
A pesar de algunas menciones esparcidas, o precisamente por la escasez de esas, López Estrada (1993: 447) considera el Tirant como una novela no muy conocida. En el marco de los juicios negativos sobre el género caballeresco, Juan de Molina en los preliminares a Los triumphos de Apiano (Valencia, Juan Jofre, 1522) cita la obra: “No están aquí las ficciones ventosas de Esplandián, ni las espumas de Amadís, ni los humos escuros y espesas nieblas de Tirante, ni los vanos tronidos y estruendos fantástigos de Tristán y Lanzarote, ni los encantamientos mintrosos que en estos libros que he dicho y otros como ellos falsamente se leen” (Thomas, 1952: 125 ss.). Según Riquer (1990, Aproximació al Tirant lo Blanc, Barcelona, Quaderns Crema, Assaig, p. 244), no es posible averiguar si Juan de Molina tuvo en cuenta la versión catalana o la castellana, pero el estudioso considera cierto que Juan Luis Vives conoció el original catalán al mencionar la obra en el De institutione feminae cristianae (1524), traducido a partir de 1528 por Juan Justiniano, donde las novelas caballerescas se juzgan duramente, como obras “cuyas insulseces no tienen fin” (citado por Thomas, 1952: 125). En 1531 hay otra resonancia de la misma índole en el Tractado de orthographia y accentos en las tres lenguas principales de Alejo Venegas (Thomas, 1952: 125-126). Jerónimo Sampedro, en su epístola proemial a La caballería celestial de la rosa fragante (1554), opone “las aventuras tramadas por Merlín y Urganda la Desconocida” a las “dispuestas por la divina sabiduría del hijo de Dios, llevadas a cabo no por un solo Amadís de Gaula, sino por muchos Amadores de la verdad increada; no por un solo Tirante el Blanco, sino por muchos Tirantes al blanco de la gloria” (cito de Thomas, 1952: 135). Después de esta cita, hay medio siglo de silencio antes de que el Tirante vuelva a aparecer entre las páginas del Quijote, donde la novela, desconocida por los demás, se presenta como “un tesoro de contento y una mina de pasatiempos”, y el cura, al dedicarse al inventario de la biblioteca del hidalgo, afirma que “por su estilo, es éste el mejor libro del mundo: aquí comen los caballeros, y duermen y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con estas cosas de que todos los demás libros deste género carecen. Con todo eso, os digo que merecía el que le compuso, pues no hizo tantas necedades de industria, que le echaran a galeras por todos los días de su vida” (DQ I, 6, p. 76, ed. Martín de Riquer, 1988, Barcelona, Planeta). Esta mención juega con varias ambigüedades lingüísticas, hasta el punto de que Clemencín lo consideró el pasaje más oscuro del Quijote: “el que le compuso” puede ser tanto el autor como el impresor y las “necedades”, análogamente, pueden referirse tanto a las invenciones de la ficción narrativa, como a las que abundan en la obra. Además, “echar a galeras” puede significar condenar, así como “imprimir”, como propone Riquer en su edición del Quijote (DQ I, 6, pp. 76-78, nota 30; ed. Martín de Riquer, 1988, Miguel de Cervantes Saavedra, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, Barcelona, Planeta), según el cual Cervantes estaría aquí pidiendo una nueva edición del Tirante. Cervantes, en el marco del mismo capítulo, menciona también a personajes concretos de la novela, como Qirieleisón de Montalbán, Tomás de Montalbán, el caballero Fonseca, Placerdemivida, la Viuda Reposada y el episodio de la lucha de Tirante con un perro. Sobre la mención cervantina del Tirant vid.: Grilli, 1998; Giuseppe Sansone (1974), “Ancora del giudizio di Cervantes sul Tirant lo Blanc", Saggi iberici, Bari, Adriatica editrice, pp. 168-191; E.T. Aylward (1993), “Tirant lo Blanc comentado en los capítulos 6 y 21 del Quijote (1605): una relación invertida”, en Actes del symposion "Tirant lo Blanc", Barcelona, Quaderns Crema, pp. 21-33. Por otra parte, en el ámbito italiano, Paolo Giovio, obispo de Nocera, considera el Tirante como una autoridad lingüística, junto con el Amadís, el Primaleón y el Palmerín, en el Dialogo dell’imprese militari et amorose (1555), defendiendo “el uso de los lemas y leyendas debido a la concurrencia de las mismas en las novelas españolas” (Thomas, 1952: 146).

Bibliografía:
Aengus M. Ward, Jules Whicker, Derek W. Flitter, Trevor J. Dadson y Patricia Odber de Baubeta, eds., Actas del XII Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas 21-26 de agosto de 1995, Birgmingham, Universidad de Birmingham, Vol. 1, pp. 205-215 (http://cvc.cervantes.es/literatura/aih/pdf/12/aih_12_1_024.pdf); López Estrada, Francisco (1993), “El Tirante castellano de 1511 y los libros de viajes”, en Actes del Symposion Tirant lo Blanc, Barcelona, Quaderns Crema, pp. 441-470; Lucía Megías, José Manuel (1998), “Catálogo descriptivo de libros de caballerías hispánicos. Tirante el Blanco ante el género editorial caballeresco”, Tirant, 1 (http://parnaseo.uv.es/Tirant/Art.Lucia.html); Lucía Megías, José Manuel (2000), Imprenta y libros de caballerías, Madrid, Ollero & Ramos; Lucía Megías, José Manuel (2006), "Tras las huellas de Tirant: noticia del ejemplar perdido del Tirante castellano", en Rafael Mérida Jiménez, La aventura de Tirant lo Blanch y Tirante el Blanco por tierras hispánicas, Alcalá de Henares, Centro de Estudios Cervantinos, pp. 170-171; Mérida Jiménez, Rafael (1993), "¿Las desgracias de un editor? Diego de Gumiel, Tirant lo Blanc y Tirante el Blanco", en Actas do IV congreso da Associação Hispânica de Literatura Medieval (Lisboa, 1-5 Outubro 1991), Lisboa, Cosmos, pp. 257-262; Mérida Jiménez, Rafael (2006), La aventura de Tirant lo Blanch y Tirante el Blanco por tierras hispánicas, Alcalá de Henares, Centro de Estudios Cervantinos; Mérida Jiménez, Rafael (2013), "De Tirant lo Blanch a Tirante el Blanco", en Transmisión y difusión de la literatura caballeresca. Doce estudios de recepción cultural hispánica (siglos XIII-XVII), Lleida, Universitat de Lleida, pp. 163-190; Ontoria Oquillas, Pedro (2011), “Diego de Gumiel, impresor de Tirante el Blanco en 1511, y la presencia de las islas Canarias en la traducción de la novela”, Tirant, 14, pp. 145-155; Riquer, Martín de (1990), Aproximaciò al "Tirant lo Blanc", Barcelona, Quaderns Crema; Thomas, Henry (1952), Las novelas de caballerías españolas y portuguesas, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Notas:
En la obra no consta ni el nombre del autor ni del traductor que, según Riquer (ed., 1974, Tirante, vol. I, Introducción, p. xcic) “conoce bien el catalán”, ya que “los errores de interpretación son mínimos”. De esta forma, quienes desconocieran la existencia de la versión catalana, habrían podido interpretar la obra como escrita originariamente en castellano. López Estrada (1993: 444), de hecho, define las intervenciones en el texto castellano como un “enmascaramiento del que [Gumiel] es consciente y responsable”. La versión castellana fue realizada probablemente a partir de la segunda impresión incunable, siempre de Diego de Gumiel, de 1497 (cuyo único ejemplar completo está conservado en Nueva York por la Hispanic Society of America), y no de la valenciana de 1490. Se baraja incluso la posibilidad de que fuera el mismo Gumiel quien tradujera el texto que había impreso en 1497 (Mérida Jiménez, 2013: 188-189); Martín de Riquer (1990: 244) plantea en cambio la hipótesis de que se tratara de alguien que estaba vinculado al taller de Gumiel. La impresión de 1511 vierte la novela valenciana en un nuevo molde, muy cercano al amadisiano, tanto bajo la perspectiva editorial como la cultural, que se desvincula del entorno catalán (Gloria Sabaté, 1998, “El Tirant lo Blanc i la seva traducció castellana del segle XVI”, en Antonio Chas Aguión, Mercedes Pampín Barral, Nieves Pena Sueiro, Begoña Campos, Carmen Parrilla García, Mar Campos, eds., Edición y anotación de textos. Actas del I Congreso de Jóvenes Filólogos, A Coruña, Universidade, vol. 2, pp. 607-620): presenta una división en cinco libros (cada una de las cinco partes está introducida por un íncipit interno, en los folios 3r, 53v, 72v, 196v y 246v), que no aparece en las dos ediciones catalanas, según el modelo editorial del Amadís de Gaula; lo mismo se puede decir también de la ilustración que figura en la portada (del ejemplar de la Biblioteca de Catalunya), que se reitera en numerosas novelas del género desde el siglo XV. Este cambio de la presentación se confirma igualmente en varios aspectos del impreso, como la composición en un formato folio a dos columnas, el prólogo a línea tirada, la foliación romana mayúscula en la esquina superior derecha, la letra gótica, los adornos de las letras iniciales de los capítulos y el diseño interior, el colofón (que presenta la estructura típica que aparece en los libros de caballerías: fórmula de agradecimiento, título de la obra, indicación del lugar, nombre del impresor, fecha de impresión), que amplía la información con el “registro de cuadernos” (Lucía Megías, 1998; Mérida Jiménez, 2013: 163 ss.). Como precisa Lucía Megías (1998), “ninguna de estas características […] le son propias y exclusivas al género editorial caballeresco, […]. Pero todas ellas […] van a constituir por su mantenimiento a lo largo de todo el siglo XVI, la mejor prueba de la existencia de una imagen externa del género caballeresco” (sobre este modelo editorial, vid. también Ramos, Rafael, 1997, "Tirante el Blanco y el Libro del caballero Zifar a la zaga de Amadís de Gaula", en Andrew M. Beresford, ed., "Quien hubiese tal ventura": Medieval Hispanic Studies in Honour of Alan Deyermond, London, Department of Hispanic Studies, Queen Mary and Westfield College, pp. 207-225). Con respecto al original, se suprime el primer capítulo. El primer libro agrupa los capítulos II-C, que se convierten en 86 capítulos; el segundo libro incluye la segunda parte, del cap. C, hasta el CXVI, transformándolos en 24 capítulos; el tercer libro se corresponde con los capítulos CXVII-CCXCIX, convertidos en 184 capítulos; el cuarto se abre con la parte final del cap. CCXCIX hasta el CCCC, con un total de 93 capítulos; el quinto y último agrupa los capítulos CCCCI-CCCCLXXXVII en 80 capítulos (Mérida Jiménez, 2013). El resultado es una síntesis del contenido que reduce en veinte el número original de los capítulos totales. Mérida Jiménez (2013: 174) se detiene en detallar las intervenciones del traductor en el reparto del contenido de la obra: 30 capítulos de la novela original se dividen entre dos o tres capítulos en la traducción, y, según un proceso opuesto de abreviación (más frecuente en el libro tercero), en 57 casos se agrupan dos o más capítulos del original en un solo capítulo de la traducción. En particular, Riquer (ed., 1974, Tirante, vol. 3, p. 220) señala una división desigual de la materia de los capítulos CCXLIII-CXLVIII del original entre los capítulos CXXI-CXXIII de la traducción, en el marco del libro tercero: “en las dos ediciones góticas del original hay aquí una trasposición de capítulos, pues se siguen en el siguiente orden: 243, 246, 244, 245 y 247. El traductor ha hecho todo lo posible para salvar las incongruencias que ello supone”.

Responsable:
Federica Zoppi
Revisión:
Grupo Clarisel
Fecha de publicación:
2019-05-17
Fecha de última modificación:
2019-05-17
DOI:
10.26754/uz_comedic/comedic_163
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