Ficha:
CMDC20
Autor-es:
Anónimo
Título normalizado:
Libro del caballero Zifar
Variantes título:
Corónica del muy esforçado y esclarescido cavallero Cifar, nuevamente impressa, en la cual se cuentan sus famosos fechos de cavallería, por los cuales e por sus muchas e buenas virtudes vino a ser rey del reino de Mentón. Assí mesmo en esta historia se contienen muchas e cathólicas doctrinas e buenos enxemplos, assi para cavalleros como para las otras personas de cualquier estado. Y esso mesmo se cuentan los señalados fechos en cavallería de Garfín e Roboán, hijos del cavallero Cifar. En especial se cuenta la historia de Roboán, el cual fue tal cavallero que vino a ser emperador del imperio de Tigrida (portada, Sevilla, 1512); "Historia del cavallero de Dios, que avia por nombre Cifar, el cual por sus virtuosas obras e hazañosa cosas fue rey de Menton" (tras el prólogo, fol. 1v); "este libro que es dicho del cavallero Cifar..." (inicio de la primera parte, fol. IIr); "Fue impressa esta presente historia del cavallero Cifar"... (colofón, fol. XCIXr).
Fecha composición:
Tres teorías principales: a) inicios del siglo XIV; b) en la década de 1330 o de 1340; c) en sucesivas reelaboraciones.
Testimonios manuscritos:
Se conservan dos manuscritos: Madrid. BNE: ms. 11.309 (Digitalizado en la BDH: http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000191780&page=1); París. BNF: ms. Esp. 36 (Digitalizado en blanco y negro en Gallica: https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b10033214k). Para su historia y características, vid. Lucía Megias (1996b).
Testimonios impresos:
Un impreso: 1) Sevilla: Jacobo Cromberger, 1512, 9 de junio.
Formato:
Folio
Repertorios:
Simón Díaz. BLH, III.1, n. 2259; Domínguez. Sevilla (1501-1550), n. 90; Norton, n. 822; Griffin 1988, n. 82; Lucía. Palacio, n. 15; Lucía. París, n. 92; Martín Abad. Post-incunables, n. 324
En línea: PhiloBiblon BETA texid 1238 manid 5111

Ejemplares:
Madrid. BPR: VIII-2054, mútilo de portada y del prólogo, además de varios folios en su interior.
París. BNF: Rés. Y-2-259.
Ejemplares digitalizados:
Gallica: https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k3151910

Facsímiles:
Facsímil del lujoso manuscrito conservado en Paris, BNF, ms. Esp. 36, Libro del Caballero Zifar, códice de París, Barcelona, Moleiro, 1996, ilustrado con 243 miniaturas, iluminación nada habitual en textos hispanos de este tipo, indicio de la importancia que concedieron a la obra.

Paratextos editoriales:
Tras la portada, el nuevo prólogo y la presentación de Cifar, "¶ Historia del cavallero de Dios, que avía por nombre Cifar, el qual por sus virtuosas obras e hazañosas cosas fue rey de Mentón" (fol. 1v.) se indica su novedosa ordinatio : "¶ Este libro que es dicho del cavallero Cifar tiene tres partes. ¶ La primera es de la vida y adversidades y prosperidades deste cavallero Cifar. ¶ La segunda es de los castigos que dio a sus hijos Garfín y Roboán. ¶ La tercera es de l(o)[a]s caballerías y prosperidades del infante Roboán su hijo" (fol. IIr).
El inicio de cada segmento se recalca con los oportunos epígrafes, salvo el correspondiente a la primera parte: "¶ Comiença la segunda parte en la qual se contienen los castigos que el rey de Mentón dio a sus fijos Garfín e Roboán" (fol. XLVIIIr); "¶ Aquí comiença la tercera parte de este libro en la qual se cuentan los hechos de Roboán" (fol. LXXIv). La partición novedosa está señalada en los titulillos centrados de los folios recto y vuelto: Parte / primera, Parte / segunda y Parte / tercera o tercero, anunciada en el inicio y en el comienzo de cada parte. Cada una se subdivide en capítulos, cuyo número es distinto en cada testimonio: ms. M, 34; ms. P, 223; impresión de 1512, 110, correspondientes a la suma de I, 47 (por error indica 45); II, 29, y III, 34, numerados correlativamente desde el capítulo uno en cada una de las secciones. Al colofón "¶ Fue impressa esta presente historia del cavallero Cifar en la muy noble e muy leal cibdad de Sevilla por Jacobo Cronberger, alemán. E acabosse a IX días del mes de junio, año de mill D e XII años", le sigue la Tabla final (XCIXv-Cv).
Tiene la peculiaridad de que no reitera con exactitud las palabras del interior del texto: se abrevian algunos de sus contenidos, quedándose en muchas ocasiones con la oración inicial de su enunciado y eliminando los desarrollos complejos anunciados y algunos detalles sobre las circunstancias del desarrollo.
Índice: "¶Tabla de los capítulos que en este libro se contienen. ¶ Tabla de la primera parte (fol. XICv) ¶ Tabla de la segunda parte ( fol. Cr) ¶ Tabla de la tercera parte fol. Cr Laus Deo" (fol.Cv).

Grabados:
El centro de la portada lo ocupa un joven caballero jinete, ataviado con una vestimenta cortesana, no guerrera, tocado con un sombrero guarnecido con una larga pluma, identificado con texto impreso como “Cauallero Cifar”; con sus manos sujeta las riendas de su montura, que, elegantemente enjaezada, se presenta en posición de marcha, con la mano y pata izquierdas de su montura elevadas, en “postura imposible” (Castillejo Benavente. Sevilla, n. 282). Ligeramente detrás le acompaña otro jinete con una lanza, identificado con letras impresas como “Ribaldo”, mientras que delante le preceden dos pajes a pie con sus armas, el más adelantado con una lanza y el más retrasado con una alabarda, apoyadas ambas en el hombro. El editor ha retomado una plancha existente en su taller, casi seguro en una edición amadisiana anterior, registrada por H. Colón, insertando el libro en la misma serie caballeresca. La identificación de los personajes, sobrepuesta, no se corresponde con el desarrollo de su trama narrativa. La misma plancha se emplea en diversas impresiones caballerescas de los Cromberger con cambios de nombres: bien sea en su portada, Oliveros de Castilla (1535) y Primaleón (10 de marzo de 1540); bien en la portada interior del libro cuarto del Amadís de Gaula (1526, 1531, 1535, 1539, 1542 y 1547), y del libro segundo del Cirongilio de Tracia (17 de diciembre de 1545), todos los cuales tienen una portada inicial diferente (Griffin 1988; Lucía Megías 2000; Castillejo 2019). A su vez, el modelo fue imitado por [Martínez de Salamanca], en la portada y en las tres partes posteriores del Amadís de Gaula, Roma, 1519.

Materia:
Libros de caballerías
Edición moderna:
Ed. Charles P. Wagner (1929), Michigan, University of Michigan Press (reimpreso en Nueva York, Kraus Reprint CO., 1980 y digitalizado en http://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmc1c2g3); ed. Joaquín González Muela (1982), Madrid, Castalia [ed. del ms. M]; ed. Marilyn A. Olsen (1984), Madison, Hispanic Seminary of Medieval Studies [ed. del ms. P]; ed. José Manuel Lucía Megías (1993), Alcalá de Henares, Universidad (microfichas); [ed. crítica]; ed. Cristina González (2001), Madrid, Cátedra [reproduce la de Wagner]; ed. Anthony J. Cárdenas-Rotunno (2014), Libro del caballero Cifar (Sevilla, Jacobo Cromberger, 1512), Madrid, Castro.

Reescritura:
La impresión de 1512 se realiza de acuerdo con los modelos caballerescos cromberguerianos de mayor dimensión: tamaño folio, portada representativa con caballero en la parte central, prólogo a toda plana y texto a dos columnas con sus correspondientes titulillos. No obstante, carece de grabados interiores que ocupan toda la plana, empleados para separar partes o libros, y de los más pequeños, utilizados en los capítulos. Estos signos externos coinciden con la nueva calificación del libro como "Corónica" y con los adjetivos aplicados a su protagonista, "esforçado y esclarescido cavallero Cifar"; del mismo modo, los sintagmas que sintetizan un libro dedicado a los "famosos fechos de cavallería" de Cifar y a "los señalados fechos en cavallería de Garfín y Roboán, hijos del cavallero Cifar", conjuntamente con su nueva ordinatio, resultan claros indicios de que el taller de Jacobo Cromberger trata de presentar la obra como si fuera un libro de caballerías. Previamente en Sevilla se habían publicado el Amadís de Gaula (Sevilla, 20 de marzo de 1511) y las Sergas de Esplandián (Sevilla, Jacobo Cromberger, 31 de julio de 1510), de las que no conocemos ejemplares, pero que, dadas las prácticas editoriales del taller, no debían de ser diferentes de los libros de caballerías publicados con posterioridad, prototípicos de las creaciones hispanas de la serie. Y del mismo modo que el Amadís se dividía en tres libros, a los que se añadía un cuarto, Los cuatro libros de Amadís complidos, y un quinto posterior, Las sergas de Esplandián, en el taller de Cromberger establecen una nueva ordinatio para el Zifar mediante la que distribuyen el texto narrativo en tres partes. A su vez, como producto comercial, se abría a un público no solo caballeresco, pues contenía "muchas y católicas doctrinas y buenos ejemplos", dirigidos tanto a "cavalleros como para las otras personas de cualquier estado". Además, con técnicas prologales, en la imprenta de Jacome Cromberger se escudan ante los posibles ataques por la antigüedad del estilo, ya que no todos los lectores se deleitan con las nuevas orientaciones modernas, pero todos ellos podían disfrutar de la materia y de algunos componentes del Cifar, astutamente destacados por un empresario que arriesga su dinero.
El paso del manuscrito a la imprenta implicaba también otras modificaciones. La edición sevillana prescinde de la parte inicial del importante prólogo originario correspondiente al histórico traslado del cadáver de don Gonzalo Pérez Gudiel (h. 1238-1299), que desempeña un papel fundamental en la interpretación y cohesión del libro originario, sea cual fuere; su eliminación da un giro a alguno de los sentidos de la novela, al tiempo que suprime su importante conexión toledana. Al nuevo prólogo le siguen el final de la introducción del siglo XIV, correspondiente a un resumen de los logros de Cifar, como si fuera el inicio del texto, y el capítulo primero que trata “De la muger y hijos del cavallero Cifar y de como las cosas que en este libro están no deven ser juzgadas hasta bien vistas”; esta segunda parte de la rúbrica resalta cómo debe entenderse el texto, contenido indudable del proemio inicial, que se ha dividido sin haberlo delimitado de forma coherente. La nueva ordinatio prologal ha influido en la incorrecta segmentación de Wagner (1929). En la subdivisión, ajena a los manuscritos, se interpreta erróneamente el sintagma “Cuenta la hystoria” como inicio de la primera parte del relato, mientras “el agora oyredes” se considera el final del capítulo. El comienzo se ha sustituido por un prólogo nuevo que trata de presentar una materia caballeresca, militar, útil, con una introducción de tintes religiosos, plagada de referencias bíblicas.
En cuestiones ortográficas el manuscrito del Zifar que pudieron manejar en el taller de Cromberger no pudo ser muy diferente a los conservados, M y P, caracterizados por tener escasos signos de puntuación como calderones y mayúsculas, así como el uso expletivo de la copulativa. Todo ello propiciaba unas amplias clausulas, sintácticamente más complejas que las empleadas por los escritores de principios del siglo XVI. En el impreso aparece el punto, la mayúscula y los dos puntos (conmata), equivalentes a pausas, que si bien pueden propiciar un ritmo prosístico ligeramente diferente al medieval y favorecer su lectura, no eliminan las amplias cláusulas sintácticas porque apenas se ha modificado. El conjunto de rasgos de su rama textual empleado (diasistema) resulta conservador en su lectura, pero innovador lingüística y ortográficamente (Lucía Megías 1996 a, b y c), si bien el editor es consciente que "de estilo moderno esta obra carece", como señala en su nuevo prólogo. Esta captatio benevolentiae refleja algo más que un procedimiento retórico: se ajusta a la realidad de la superficial intervención efectuada sobre unos materiales antiguos, frente a la proclamación de modernización realizada por Garci Rodríguez de Montalvo en el prólogo del Amadís de Gaula, que subyace en el proemio.
Muy posiblemente el ejemplar del que partieron en el taller de Cromberger no se había fragmentado en tantos capítulos (Lucía Megias 1995), que han encabezado con sus respectivos epígrafes; su texto está subdividido en series de uno, dos o tres miembros (García Álvarez 2015) que desempeñan distintas funciones: crean expectativas, destacan los núcleos considerados más representativos, los resumen, facilitan su recuerdo, etc. Los enunciados del conjunto y su disposición, por un lado, privilegian el valor narrativo de las historias (Navarrete 2015), en un grado ascendente: Zifar llega a ser rey y de Roboán, su hijo, logra el imperio de Triguida, quedando Garfín en un segundo plano. En el centro quedan los "Castigos del rey de Mentón", correspondientes a un espejo de príncipes teórico explicado por un padre a sus hijos, preparatorio para su aplicación en las siguientes etapas de su futuro novelesco. Se eliminan marcas de oralidad, se moderniza el vocabulario y más ocasionalmente su estilo, con la pretensión de actualizar, hacer comprensible y dar mayor claridad al texto. Desde el plano de sus variaciones, omisiones y adiciones resulta el testimonio más innovador, vinculado al manuscrito S. Omite determinados segmentos por razones ideológicas y religiosas. Como suele ser habitual, añade intensificadores y sinónimos, al mismo tiempo que parafrasea algunos fragmentos. Desde una perspectiva genérica, mayor importancia cobran ciertas variaciones que manifiestan una voluntad de exaltación de lo caballeresco: en sentido positivo, se insiste en la valentía de algunos personajes o lo excepcional, maravilloso, de los objetos; en sentido atenuante, desaparecen o modifican las actuaciones caballerescas, por el tipo de armamento utilizado, que se actualiza, evitando en ciertas ocasiones la mayor crueldad del texto originario (siglo XIV) (Lucía Megías 1996a, b y c, y 2000). Las variaciones se acomodan a una serie que para 1512 se estaba configurando con éxito comercial, a la vista de las reediciones amadisianas y de la impresión de nuevos textos. La aparición de un caballero de Dios en esas fechas no resultaba muy ajena a ciertos giros religiosos de los textos caballerescos de finales del siglo XV, perceptibles en las actualizaciones artúricas y en creaciones como las Sergas de Esplandián; su hilo conductor sigue siendo el de una familia cuyas hazañas y conductas están en consonancia con los dones recibidos por la divinidad. Sin embargo, sus moldes heterogéneos, su acercamiento a la realidad y su contexto cortesano y amoroso no se avenían bien con las pautas triunfantes amadisianas. En esas circunstancias, sin ninguna remodelación a fondo, el fracaso comercial puede explicarse de forma coherente, a pesar de las modificaciones externas, superficiales.

Testimonios de lectura:
Difusión manuscrita: La referencia a la obra en la Glosa al regimiento de príncipes de Egidio Romano, traducción patrocinada por el obispo don Bernabé y dirigida al infante don Pedro, de quien era canciller mayor entre 1341-1344, plantea problemas de datación y autoría, por lo que merece una cierta atención puesto que podría delimitar una fecha ante quem para datar la obra. Ahora bien, ni siquiera es segura la intervención de García de Castrojeriz en la Glosa -vid. María Jesús Díez Garretas, «Juan García de Castrojeriz, ¿traductor de Egidio Romano?», en Poder y sociedad en la Baja Edad Media hispánica: estudios en homenaje al profesor Luis Vicente Díaz Martín, vol. 1, Valladolid, Universidad de Valladolid, 2002, pp. 133-141. La frase de la Glosa que menciona el Amadís, el Zifar y el Tristán de Leonís la recoge el ms. k.I.5 de la Biblioteca del Monasterio de El Escorial, el 289 de la Fundación Lázaro Galdiano (Madrid), el 26.I.5 de la Biblioteca del Instituto Valencia de don Juan y el incunable sevillano de Meinardo Ungut y Estanislao Polono, 1494, de acuerdo con las ediciones de Sylvia Roubaud, “Les Manuscrits du Regimiento de Príncipes et l'Amadís”, Mélanges de la Casa de Velázquez, 5 (1969), pp. 207-222, y Conrado Guardiola, “La mención del Amadís en el Regimiento de príncipes, aclarada”, en Actas del I Congreso de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval. Santiago de Compostela 2 al 6 de diciembre de 1985, ed. Vicente Beltrán, Barcelona, PPU, 1988, pp. 337-345. Según la collatio de sus testimonios pertenecerían a un grupo que reflejaría una segunda redacción, considerada «anónima y posterior» por M.ª Jesús Díez Garretas y Fernando Sáinz Cerrada, Glosa castellana al «Regimiento de príncipes», en Alvar-Lucía Megías, p. 584. Excepto el ms. K.I.5, ahora datado en el siglo XVI, los otros tres se han copiado o impreso en el siglo XV, por lo que, si los datos son correctos, no podríamos considerar la cita como primera mención. No obstante, unos pocos años más tarde tenemos documentado con seguridad su conocimiento en la Corona de Aragón. Según el documento CXCIX, transcrito por J. Rubio i Lluch, Documents per l'historia de la cultura catalana mig-eval, Barcelona, Institut d'estudis catalans, 1908, Pedro III solicita a Eiximeno de Monreal el 27 de octubre de 1361 “el llibre del cavaller Sifar que per orde del rey havia de copiar d’un altre semblant”. Un siglo más tarde, en una de las hojas de guarda, toscamente recortada y pegada, del Libro de la justicia de la vida espiritual de Pedro Gómez Barroso, inventariado en la Biblioteca del Conde de Haro (1400-1470), en la actualidad en la BNE, ms. 9299, figura una lista de ocho obras entre las que se encuentra El libro del Caballero Cifar. Como advirtió Wagner (1903: 95), en una nota escrita en la parte superior de difícil lectura, restituyendo abreviaturas y caracteres borrados, puede leerse “los libros que tengo son estos”, detalle que no se ha tenido en cuenta. Como buena parte de ellos pertenecieron al Conde de Haro, es muy probable que también el Cifar estuviera en sus manos. Como subrayó Pedro M. Cátedra, “La predicación castellana de san Vicente Ferrer”, Boletín de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, 39 (1984), p. 273, la relación parece inventario circunstancial de la biblioteca consignada en un libro de los que la conforman. A su vez, en el documento 71 transcrito por Pallarés Jiménez, p. 573, en el inventario de los bienes de Catalina Pastriz, viuda del mercader Juan Bou (1476) figura “el libro del caballero Cifart (sic), en papel encuadernado en pergamino, inacabado”. Por el contrario, el tesorero de Isabel la Católica, en un apartado de objetos destinados al príncipe don Juan, anota puntualmente que “costó enquadernar e conçertar vn libro grande, del Cauallero Çifar, 682”. Vid. Cuentas de Gonzalo de Baeza tesorero de Isabel la Católica. Tomo I: 1477-1491, ed. Antonio de la Torre, Madrid Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1955, p. 291.

Difusión impresa: Hernando Colón pagó 60 maravedís por la obra, que adquirió en Medina; vid. José Manuel Ruiz Asencio, Irene Ruiz Albi y Mauricio Herrero Jiménez, "Las compras de libros en Medina del Campo por Hernando Colón", en Libros y ferias. El primer comercio del libro impreso. Quinto centenario de la imprenta de Medina del Campo, 1511-2011, Valladolid, Museo de las Ferias, 2012, pp. 29-41. Anastasio Rojo, Historia del libro, "1597 Inventario, libros y manuscritos de Galaz de Burgos, regidor de Valladolid", registra en el núm. 23 "un libro de caballerías que se llama el caballero cifar", https://investigadoresrb.patrimonionacional.es/node/8425. El ejemplar de la Biblioteca de Palacio debió de pertenecer al Conde de Gondomar, según atestigua el índice de su biblioteca entre los “Libros de Cauallería o historias fabulosas”: “Historia del cauallero Cifar. Falta el principio. fº. Siuilla, 1512.”, T. II - f. 74r. En su Inventario manuscrito se describe como "El cavallero Cifar en castellano. Sin nombre de autor ni impressión por que le falta la primera foxa tomo en folio y Pergamino. Sala I, Estante 10, caxon 1". La referencia es la única registrada en las bibliotecas del Siglo de Oro por José María Díez Borque, Literatura (novela, poesía, teatro) en bibliotecas particulares del Siglo de Oro español (1600-1650), Madrid; Frankfurt am Main, Universidad de Navarra; Iberoamericana; Vervuert, 2010, p. 60.

Ecos literarios clásicos
Aunque Cervantes no cita la obra, los críticos han manifestado opiniones contrapuestas sobre su posible influencia. En el Ribaldo se ha creído ver un vago antecedente de Sancho Panza, por su actitud, empleo de refranes, etc., pero los paralelismos señalados ni son concluyentes ni se agotan con esta relación. Cuando don Quijote discute con el canónigo sobre la veracidad de los libros impresos, se inventa un estereotipo de aventura del caballero que se arroja sobre el “ferviente lago” (I, L). Vid. Enrique Rull, «El arquetipo del caballero en el Quijote, a través de los topoi de la laguna y el palacio encantados», Anales Cervantinos, XIX (1981), pp. 57-67. Dicho episodio demuestra que o bien Cervantes tuvo en cuenta el Zifar, o existe entre ambos un texto intermedio. Más recientemente Rosa Navarro Durán ha señalado otros paralelismos en “Literatura en la literatura: guiños literarios en el «Quijote», Anuario de estudios cervantinos, 1 (2004), pp. 93-107 y «Literatura sin fronteras: del Zifar al Tirant», Salina: revista de lletres, 25 (2011), pp. 49-58, que también los extiende a otras obras cervantinas, como las Novelas ejemplares, al Tirant lo Blanch o al Lazarillo.

Ecos actuales
En la actualidad ha llegado a convertirse en objeto de guiño intertextual en la ficción de Moisés de las Heras, Escuchando a Filomena (2000), e incluso en episodio de cómic, como sucede con el incidente de los nabos, recreado en una tira por José Luis Povo (4 de marzo de 2009). Asimismo ha suscitado ediciones infantiles como la de Rosa Navarro, Las fabulosas aventuras del caballero Zifar contadas a los niños, Barcelona, Edebé, 2012. Su traducción al inglés, The Book of the Knight Zifar: A Traslation of El Libro del Cavallero Zifar, trans. Charles L. Nelson, Lexington, Kentucky, The University Press of Kentucky, 1983, o la más reciente al francés (2009), Livre du chevalier Zifar. Livre du chevalier de Dieu, traduit du castillan (XIVe siècle), trad. de Jean-Marie Barbera, il. por Zeina Abirached, con estudio introductorio de Juan Manuel Cacho Blecua, Toulouse, Monsieur Toussaint Louverture, resultan también un buen síntoma de unos renovados intereses que sobrepasan el ámbito español.

Comentarios de lectura:
En el lateral y el intercolumnio del libro segundo del ejemplar conservado en París. BNF, Rés. Y-2-259, que perteneció al cardenal Loménie de Brienne, de cuya biblioteca pasó a la Bibliothèque Nationale el 12 de marzo de 1792 (Lucía, París), se ha dibujado una mano y un ojo, del mismo modo que se ha escrito la voz "ojo", todas las cuales remiten a texto no siempre subrayado, por lo general de carácter didáctico y sentencioso. Uno de los avisos parece apuntar al refrán: "De los escarmentados salen los arteros" (fol. 49r). En el lateral del folio 84r (Tercera parte) cortado para la encuadernación, por lo que la reconstrucción es hipotética, a pluma parece haberse escrito lo siguiente: "amor d[e] monja, fuego q[ue] es torp[ ] (?), y biendo (?) de cul[o] y sor[] que to[] se es u[no]”, que interpreto como variante ampliada del siguiente refrán: “Amor de monja, y fuego de estopa, y viento de culo, todo es uno”, recogido en su primera parte en los Refranes que dicen las viejas tras el fuego de Íñigo López de Mendoza, y en su totalidad en los Refranes o proverbios en romance de Hernán Núñez (Salamanca, 1555).

Bibliografía:
Repertorios bibliográficos y recursos digitales: Cacho Blecua, Juan Manuel (1999a), "Bibliografía del Libro del cavallero Zifar (1983-1998)", La Corónica. [Special Issue: El «Libro del caballero Zifar»], 27, 3, pp. 227-258; Luna Mariscal, Karla Xiomara (2018), "Panorama bibliográfico del Libro del caballero Zifar (1999-2018)", Monografías@medieval, 7, pp. 89-118; Olsen, Marilyn A. (1983), "Tentative Bibliography of the Libro del Cauallero Zifar", La Corónica, 9.2, pp. 327-335.

Estudios: Blecua, Alberto (1991), "Los textos medievales castellanos y sus ediciones", Romance Philology, 45, pp. 73-88, esp. p. 83; Cacho Blecua, Juan Manuel (1996), "Los problemas del Zifar", en Francisco Rico, dir., Libro del caballero Zifar. Códice de París, Barcelona, Moleiro Editor, pp. 55-94; Cacho Blecua, Juan Manuel (1999b), "El género del Cifar (Cromberger, 1512)", en Canavaggio, ed., La invención de la novela. Seminario hispano-francés organizado por la Casa de Velázquez, Madrid, pp. 85-105 (http://cvc.cervantes.es/lengua/thesaurus/pdf/54/TH_54_001_094_0.pdf); Cacho Blecua, Juan Manuel (2018), "Los contextos del Libro del Cavallero de Dios (Libro del cavallero Zifar)", Monografías@medieval, 7, pp. 5-57; García Álvarez, Juan Pablo Mauricio (2015), "Procedimientos textuales del impresor en el Libro del caballero Zifar (Cromberger, 1512): el caso de los epígrafes", en Karla Xiomara Luna Mariscal, Axayácatl Campos García Rojas y Aurelio González, eds., Zifar y sus libros: 500 años, México, El Colegio de México, 2015, pp. 265-308; Gutiérrez Trápaga, Daniel (2018), "Recursos digitales sobre el Libro del cavallero Zifar", Monografías@medieval, 7, pp. 173-177; Lucía Megías, José Manuel (1992), "Un folio recuperado del Libro del Cavallero Zifar (Sobre el epígrafe de los folios 17v y 18r del manuscrito 11309 de la Biblioteca Nacional de España)", Revista de Literatura Medieval, 4, pp. 163-175; Lucía Megías, José Manuel (1995), "Hacia la partición original del Libro del cavallero Zifar", en Juan Paredes, ed., Medievo y Literatura. Actas del V Congreso de la Asociación Hispánica de Literatura medieval, Granada, Universidad de Granada, 3, pp. 111-130; Lucía Megías, José Manuel (1996a), "La edición de libros de caballerías castellanos: defensa de la puntuación original", en Carmen Parrilla, ed., Edición y anotación de tex­tos. Actas del [ Congreso de jóvenes Filólogos, A Coruña, Universidade da Coruña, t. 2, pp. 389-415; Lucía Megías, José Manuel (1996b), "Los testimonios del Zifar", en Francisco Rico, dir., Libro del caballero Zifar. El códice de París, Barcelona, Moleiro Editor, pp. 95-136; Lucía Megías, José Manuel (1996c), "La teoría de los diasistemas y el ejemplo práctico del Libro del cavallero Zifar", Íncipit, 16, pp. 55-114; Lucía Megías, José Manuel (2000), Imprenta y libros de caballerías, Madrid, Ollero & Ramos; Lucía Megías, José Manuel (2005), "La variance genérica del Libro del caballero Zifar: del regimiento de príncipes al libro de caballerías", en Barry Taylor y Geoffrey West, eds., Historicist Essays of Hispano-Medieval Narrative. In Memory of Roger M. Walker, London, Maney Publishing for the Modern Humanities Research Association, 2005, pp. 228–251; Lucía Megías, José Manuel (2007), "La biblioteca en la Teoría de la lectura coetánea: los libros de caballerías del Conde Gondomar", en El libro y sus público (Ensayos sobre la Teoría de la lectura coetánea), Madrid, Ollero y Ramos, pp. 151-187; Navarrete, Ignacio (2015), "La estructural espacial del Caballero Zifar de 1512", en Karla Xiomara Luna Mariscal, Axáyacatl Campos García Rojas y Aurelio González, eds., Zifar y sus libros: 500 años, México, El Colegio de México, 2015, pp. 243-264; Orduna, Germán (1991), "Las redacciones del Libro del cavallero Zifar", en Studia in honorem prof. M. de Riquer, Barcelona, Quaderns Crema, 4, pp. 283-299; Planas Bardenas, Josefina (1996), "El manuscrito de París. Las miniaturas", en Francisco Rico, dir., El caballero Zifar. El códice de París, Barcelona, Moleiro Editor, pp. 137-192; Ramos, Rafael (1997), “Tirante el Blanco y El libro del caballero Zifar a la zaga de Amadís de Gaula”, en Andrew M. Beresford, ed., ‘Quien hubiese tal ventura’: Medieval Hispanic Studies in Honour of Alan Deyermond, London, Queen Mary and Westfield College (Department of Hispanic Studies), pp. 206-225; Walker, Roger M. (1974), Tradition and technique in El libro del cavallero Zifar, London, Tamesis; Wagner, Charles Philip, (1903),"The Sources of El cavallero Cifar", Revue Hispanique, 10, pp. 5-104.

Notas:
Simón Díaz. BLH, III.1, n. 2260, añade otra edición: Sevilla: Jacobo Cromberger, 1529, 9 de junio, pero se trata de una impresión inexistente, cuyas fechas sospechosamente coinciden con las de la edición de 1512. La signatura registrada por Simón corresponde al ejemplar de 1512 conservado en la Biblioteca del Palacio Real (Madrid) (Cacho Blecua 1999a: 228).
Las teorías sobre su autoría están sustentadas en hechos diferentes: a) principios del siglo XIV, al poco tiempo del traslado histórico desde Roma a Toledo del cadáver de don Gonzalo Pérez Gudiel (h. 1238-1299), suceso relatado de forma minuciosa y precisa, en el que adquiere especial protagonismo Ferrán Martínez, considerado por algunos críticos como autor de la obra; b) después de la muerte de la reina doña María, aludida en el prólogo como fallecida (†1321), en tiempos del apogeo caballeresco de Alfonso XI, en la década de los años 30 o en la de los 40 del siglo XIV; c) en varias redacciones y reelaboraciones a lo largo de la primera mitad del siglo XIV, fundamentalmente dos, perceptibles en la recreación de materias y géneros diferentes, en función de sus distintos receptores.
En su adscripción genérica, deben tenerse en cuenta los soportes materiales de su difusión. Así, el manuscrito M, el más antiguo y austero, acentúa su dimensión doctrinal y religiosa, mientras que el P, ilustrado, resalta su vertiente regia y cortesana. Finalmente, el texto de 1512 se presenta como un auténtico libro de caballerías; vid. Cacho Blecua (1999b) y Lucía (2005).

Responsable:
Juan Manuel Cacho Blecua
Revisión:
Grupo Clarisel
Fecha de publicación:
2020-04-06
Fecha de última modificación:
2020-04-06
DOI:
10.26754/uz_comedic/comedic_20
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