Ficha:
CMDC214
Autor-es:
Anónimo
Título normalizado:
La Poncella de Francia
Variantes título:
La Poncella de Francia y de sus grandes fechos en armas sacados (portada, Sevilla, 1520, 1531, 1533); imprimiose la presente crónica de la Poncella (colofón, Sevilla, 1520, 1531, 1533, 1541); La Poncella d'Orliens (portada, Sevilla, 1541); La historia de la Poncella de Francia y de sus grandes hechos (portada, Burgos, 1562a, 1562b; Alcalá de Henares, 1585); Fue impressa la presente historia (colofón, Sevilla, 1567); Aquí hace fin la historia de la Poncella de Francia (colofón, Alcalá de Henares, 1585)
Destinatario:
Isabel I (de acuerdo con los datos ofrecidos por el proemio y la portada)
Fecha composición:
ca. 1474-1492 para el conjunto del texto. El proemio se habría añadido ca. 1492-1504
Fecha traducción:
post quem 1431 (muerte de Juana de Arco)
Testimonios manuscritos:
Actualmente solo se conserva un testimonio manuscrito relacionado con el texto transmitido por la tradición impresa de la obra. Se trata de la Miscelánea histórico-geográfica (Madrid. BME, ms. M.I.16, fols. 56v-57r), que pudo haberse servido de algún testimonio impreso para la redacción del episodio de la toma de La Rochelle, y que estaría fechado post quem 1520. Se desconoce, por tanto, el manuscrito que pudo haber servido de original de imprenta pero, según Campo e Infantes (2006: 53-59), la mención a una “Crónica de la Pouçela” en la descripción de ese mismo episodio de La Rochelle en la Crónica de don Álvaro de Luna de Gonzalo Chacón aludiría, si no a este testimonio perdido, a uno estrechamente relacionado con él.
Testimonios impresos:
Nueve impresos: 1) S.l.: s.i., [ant. 1504]; 2) Sevilla: Jacobo Cromberger, 1520, 1 de marzo; 3) Sevilla: Juan Cromberger, 1531, 24 de noviembre; 4) Sevilla: Juan Cromberger, 1533, 28 de julio; 5) Sevilla: Dominico de Robertis, 1541, 5 de noviembre; 6) Burgos: Felipe de Junta, 1562; 7) Burgos: Felipe de Junta, 1562; 8) Sevilla: Sebastián Trujillo, 1567; 9) Alcalá de Henares: Sebastián Martínez, 1585.
Notas:
La posible existencia de esta edición está avalada por la mención en el inventario de don Fernando Álvarez de Toledo, primer conde de Oropesa, y realizado el 20 de noviembre de 1504, a una edición impresa de la Poncella de Francia que remitiría necesariamente a un testimonio anterior no conservado a la edición cromberguiana de 1520: “Yten otro libro de la Ponçela en francés e otro de la misma Ponçela en castellano, son de molde, que se apreçiaron en çincuenta maravedís”, vid. Isabel Beceiro Pita y Alfonso Franco Silva, “Cultura nobiliar y bibliotecas: cinco ejemplos, de las postrimerías del siglo XIV a mediados del siglo XVI”, Historia. Instituciones. Documentos, XII (1986), pp. 277-350, p. 330, n.º 20-21. Campo e Infantes (2006: 39) resaltan que esta referencia, además de corroborar la temprana impresión del texto, encajaría con la escritura del proemio.

Formato:
Cuarto
Repertorios:
Simón Díaz, XI, n. 4954; Domínguez. Sevilla (1501-1550), n. 159; Norton, n. 926; Griffin, n. 198; Martín Abad. Post, n. 1249; Alvar-Lucía Megías, pp. 363-364; Victoria Campo y Víctor Infantes, La Poncella de Francia. La historia castellana de Juana de Arco, Madrid-Frankfurt am Main, Iberoamericana Vervuert, 2006, p. 40.
En línea: USTC 344431; PhiloBiblon BETA texid 3502 manid 3797

Ejemplares:
Lisboa. BNL: Res. 4612 P

Paratextos socioliterarios:
La obra se inicia con un proemio que, en tono ejemplar, se dirige a Isabel I, a la que se pretende ofrecer el personaje de Juana de Arco como modelo: “Muchas vezes se ha puesto mi pensamiento en cuidado buscando entre las mayores que más triunfo de la fama son cercanas por ver si fallaría alguna con quien a Vuestra Alteza comparasse. La cual, por no aver fallado, me dexé de las señoras grandes y entre las gentes menores fallé a la Poncella de Francia, que de sus notables fechos mejor exemplo se puede dar a vuestra alteza que de ninguna de las otras señoras por grandes que ayan sido comparar (...) E porque males tan grandes a Vuestra Alteza no parezcan graves de remediar, pues que a ninguna de las passadas no fallé tan grande que con vuestra grandeza iguale, quiero dar enxemplo de aquella pobre pastora a quien llamaron la Poncella de Francia (...) Assí como en la grandeza de vuestra voluntad se conoce no solo cobrar lo vuestro, mas ganar tanto en las tierras de la dañada seta que en vuestro famoso tiempo torne toda la ley una. Y porque la gran fambre de justicia tiene muy flacos los pobres pueblos, en vuestro esfuerço se esfuerçan, traerán que años tan abundosos como la langosta muera y los muertos panes resuciten” (a1v-a2v).
Tras el texto, y antes del colofón, el autor hace presencia de nuevo para evidenciar la comparación entre Isabel I y Juana de Arco en el epílogo: “Pues conociendo, muy alta y muy poderosa Señora que Vuestra Alteza terná en mayor estima las grandes hazañas d’esta donzella que ninguna alta elocuencia las pueda pintar ni dezir, las dexé assí mal acabadas (...) Plega a aquel que le dio el esfuerço que sin él no es fecho nada, que a Vuestra Alteza en la cantidad de su grandeza esfuerçe y convalezca remedando a aquella donzella” (e12r).

Paratextos editoriales:
En la portada se da cuenta del título y de la dedicataria: “La Poncella de Francia y de sus grandes fechos en armas sacados en suma de la crónica real por un cavallero discreto embiado por embaxador de Castilla a Francia por los sereníssimos reyes don Fernando y doña Isabel, a quien la presente se dirige”.
El colofón dicta: “Acabose la presente crónica de la Poncella en la muy noble y muy leal cibdad de Sevilla por Jacobo Cromberger alemán el primer día del mes de março. Año del señor de mil y quinientos y veinte” (e12r).

Grabados:
La edición está adornada con un único grabado de portada que corresponde con WC 434 de acuerdo con la clasificación propuesta por Griffin (1988). Este ha sido descrito por Castillejo Benavente. Sevilla, n. 180, para la edición de 1831 en los siguientes términos: “grabado xilográfico alusivo al tema con cuatro jinetes, uno de los cuales es una dama con lanza en la diestra”. La escena representa cuatro figuras, de las cuales las dos situadas en la izquierda son mujeres. Una de ellas, en primer plano, lleva un sombrero y una lanza en la mano. Los jinetes de la izquierda, ambos varones, muestran a un galán, que saluda a la dama con la mano levantada, acompañado de un criado.
Esta xilografía proviene del abundante fondo de grabados que poseían los Cromberger y que incluían, al menos, dos o tres series destinadas a adornar libros de caballerías y crónicas (Griffin 1991: 242-244), como así demuestra su aparición dentro de los programas iconográficos interiores del Amadís de Gaula de Juan Cromberger de 1531 y de la reedición de Jácome Cromberger de 1547, aunque sin duda su reutilización en otras obras, de acuerdo con las políticas editoriales e iconográficas de estos impresores, tuvo que haber sido aún mayor. El contenido cortesano de la escena, alejado del caballero armado sobre un caballo, propio de las portadas caballerescas, amplifica el carácter referencial de la escena, donde ninguno de sus elementos puede asociarse con la Poncella (salvo la lanza como arma ofensiva). Este modo de actuar fue frecuente en los Cromberger, que usaron en algunas ocasiones en portada lo que Jose Manuel Lucía Megías, Imprenta y libros de caballerías, Madrid, Ollero y Ramos, 2000, pp. 238-247 ha clasificado como "libros de caballerías con portada con grabado de serie numerosa".

Notas:
De acuerdo con Campo e Infantes (2006: 40), esta edición no salió a la luz hasta fechas muy recientes, de ahí su ausencia en los principales catálogos y repertorios. Estos autores, además, conjeturan la existencia de una edición anterior sevillana, no conservada, de la que esta pudo haberse servido de modelo, dada la trayectoria de este taller tipográfico en editar literatura de este género y por estar datada en una fecha algo alejada del fallecimiento de la dedicataria a la que se destina el proemio.
El unicum de esta edición se conserva encuadernado con el Libro del conde Partinuplés (Sevilla, Jacobo Cromberger, 1519). Vid. la ficha correspondiente a esta obra.

Formato:
Cuarto
Repertorios:
Gayangos, p. LXXXV, Palau, n. 231080; Simón Díaz, XI, n. 4956; Domínguez. Sevilla (1501-1550), n. 316; Griffin, n. 328; Alvar-Lucía Megías, pp. 363-364; Victoria Campo y Víctor Infantes, La Poncella de Francia. La historia castellana de Juana de Arco, Madrid-Frankfurt am Main, Iberoamericana Vervuert, 2006, pp. 41-42; Clive Griffin, “More Books from the Sixteenth Century Printed in Seville by the Cromberger Dynasty”, Bulletin of Spanish Studies, 90, 4-5, (2013), pp. 679-718, n. 6; Castillejo Benavente. Sevilla, n. 180

Ejemplares:
Viena. ONV: 67-488-B. Alt. Rara
Ejemplar digitalizado: http://digital.onb.ac.at/OnbViewer/viewer.faces?doc=ABO_%2BZ256477508

Paratextos socioliterarios:
Se trata de una reedición de la anterior. La obra se abre con el mismo proemio dirigido a Isabel I donde se expone la finalidad didáctico-ejemplar de la obra: “Muchas vezes se ha puesto mi pensamiento en cuidado buscando entre las mayores que más al triunfo de la fama son cercanas por ver si fallaría alguna con quien a Vuestra Alteza comparasse. La cual por no aver fallado me dexé de las señoras grandes y entre las gentes menores fallé a la Poncella de Francia (...) E porque males tan grandes a Vuestra Alteza no parezcan graves de remediar, pues que a ninguna de las passadas no fallé tan grande que con vuestra grandeza iguale, quiero dar enxemplo de aquella pobre pastora a quien llamaron la Poncella de Francia (...) Assí como en la grandeza de vuestra voluntad se conoce no sólo cobrar lo vuestro, mas ganar tanto en las tierras de la dañada seta, que en vuestro famoso tiempo torne toda la ley una. Y porque la gran fambre de justicia tiene muy flacos los pobres pueblos e vuestro esfuerço se esfuerçan, traerán que años tan abundosos como la langosta muera y los muertos panes resusciten” (a1v-a2v).
Al final de la misma, el autor vuelve a tomar la palabra para dirigirse a la monarca en el epílogo: “Pues conociendo, muy alta y muy poderosa Señora, que Vuestra Alteza terná en mayor estima las grandes hazañas d’esta donzella que ninguna alta elocuencia las pueda pintar ni dezir, las dexé assí mal acabadas (...) Plega a aquel que le dio el esfuerço que sin él no es hecho nada que a Vuestra Alteza en la cantidad de su grandeza esfuerce y convalezca remedando a aquesta donzella” (e12r).

Paratextos editoriales:
Como sucede en la edición de 1520, en la portada figura el título junto con la dedicataria: “La Poncella de Francia y de sus grandes fechos en armas sacados en suma de la crónica real por un cavallero discreto embiado por embaxador de Castilla a Francia por los sereníssimos reyes don Fernando y doña Isabel, a quien la presente se dirige”.
En el colofón se lee: “Imprimiose la presente crónica de la Poncella en la muy noble y muy leal cibdad de Sevilla por Juan Cromberger, a veinte y cuatro días del mes de noviembre. Año del señor de mil y quinientos y treinta y uno (e12r).

Grabados:
La obra incluye en la mitad superior de la portada el mismo grabado xilográfico que se halla en las ediciones de 1520 y 1531, y que ha sido identificado por Griffin (1988) como WC 434 y descrito por Castillejo Benavente. Sevilla, n. 180 como “grabado xilográfico alusivo al tema con cuatro jinetes, uno de los cuales es una dama con lanza en la diestra”. Como ya se ha explicado en la edición cromberguiana de 1520, la plancha procede de los juegos interiores diseñados para adornar el texto de los libros de caballerías, tal y como se constata en otras obras en las que ha sido reutilizada. En este caso, y pese a representar una escena de índole cortesana, anómala en la iconografía de las obras caballerescas, ha sido colocada en esta posición inicial.

Notas:
Brunet, p. 218 fechó erróneamente esta edición, generando un testimonio fantasma que fue recogido por repertorios posteriores. Vid. el apartado “Notas” de esta ficha.

Formato:
Cuarto
Repertorios:
Palau, n. 231081; Simón Díaz. XI, n. 4957; Domínguez. Sevilla (1501-1550), n. 348; Griffin, n. 353; Alvar-Lucía Megías, pp. 363-364; Victoria Campo y Víctor Infantes, La Poncella de Francia. La historia castellana de Juana de Arco, Madrid-Frankfurt am Main, Iberoamericana Vervuert, 2006, p. 42; Castillejo Benavente. Sevilla, n. 229 y n. 238.
En línea: USTC 343084

Ejemplares:
Londres. BL: c.96.b. 13
París. BNF: actualmente perdida

Paratextos socioliterarios:
Sigue a plana y renglón las ediciones de 1520 y 1531. Comienza con el mismo proemio dirigido a Isabel I: “Muchas veces se ha puesto mi pensamiento en cuidado buscando entre las mayores que más al triunfo de la fama son cercanas por ver si fallaría alguna con quien a Vuestra Alteza comparasse. La cual por no aver fallado, me dexé de las señoras grandes y entre las gentes menores fallé a la Poncella de Francia (...) E porque males tan grandes a Vuestra Alteza no parezcan graves de remediar, pues que a ninguna de las pasadas no fallé tan grande que con vuestra grandeza iguale, quiero dar enxemplo de aquella pobre pastora a quien llamaron Poncella de Francia (...) Assí como en la grandeza de vuestra voluntad conoce no solo cobrar lo vuestro, mas ganar tanto en las tierras de la dañada seta que en vuestro famoso tiempo torne toda la ley una. Y porque la gran fambre de justicia tiene muy flacos los pobres pueblos, en vuestro esfuerço se esfuerçan, que traerán años tan abundosos como la langosta muera y los muertos panes resusciten (a1v-12r).
Se cierra con la intervención de la voz del autor en el epílogo: “Pues conociendo, muy alta y muy poderosa Señora, que Vuestra Alteza terná en mayor estima las grandes hazañas d’esta donzella, que ninguna alta elocuencia las pueda pintar ni dezir, las dexaré assí mal acabadas (...) Plega a aquella que le dio el esfuerço que sin él no es hecho nada que a Vuestra Alteza en la cantidad de su grandeza esfuerce y convalezca remedando a aquesta donzella” (e12r).

Paratextos editoriales:
Al tratarse de una reedición cromberguiana, sigue en la portada el mismo esquema que las ediciones anteriores de este impresor, incluyendo la mención a la dedicataria: “La Poncella de Francia y de sus grandes fechos en armas sacados en suma de la crónica real por un cavallero discreto embiado por embaxador de Castilla a Francia por los sereníssimos reyes don Fernando y doña Isabel, a quien la presente se dirige”.
En el colofón puede leerse: “Imprimiose la presente crónica de la Poncella en la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla por Juan Cromberger a veinte y ocho días del mes de julio. Año del señor de mil y quinientos y treinta y tres” (e12r).

Grabados:
La obra incluye en la mitad superior de la portada el mismo grabado xilográfico que se halla en las ediciones de 1520 y 1531, y que ha sido identificado por Griffin (1988) como WC 434 y descrito por Castillejo Benavente. Sevilla, n. 180 como “grabado xilográfico alusivo al tema con cuatro jinetes, uno de los cuales es una dama con lanza en la diestra”. Como ya se ha explicado en la edición cromberguiana de 1520, la plancha procede de los juegos interiores diseñados para adornar el texto de los libros de caballerías, tal y como se constata en otras obras en las que ha sido reutilizada. En este caso, y pese a representar una escena de índole cortesana, anómala en la iconografía de las obras caballerescas, ha sido colocada en esta posición inicial.

Notas:
El ejemplar contenido en la BL incluye en la hoja de guarda los ex libris de la Biblioteca Colombina y de la biblioteca de Édouard Rahir (1862-1924), librero y coleccionista francés estrechamente vinculado con la Société des Bibliophiles Français. Mantuvo estrechas relaciones con Quaritch en Londres y parte de su biblioteca fue subastada poco después de su muerte.
El ejemplar depositado en la BNF, aunque recogido en el catálogo de la biblioteca patrimonial, se encuentra actualmente desaparecido, tal y como refiere la nota indicativa que lo acompaña “buscado inútilmente por M.D. Blanchet en mayo de 1897”. Sobre posibles ediciones fantasmas impresas, vid. lo indicado en el apartado “notas” de esta ficha.

Formato:
Cuarto
Repertorios:
Palau, n. 231079; Martín Abad. Post., n. 1249b; Alvar-Lucía Megías, pp. 363-364; Victoria Campo y Víctor Infantes, La Poncella de Francia. La historia castellana de Juana de Arco, Madrid-Frankfurt am Main, Iberoamericana Vervuert, 2006, pp. 43-44; Castillejo Benavente. Sevilla, n. 411. No figura en Domínguez Sevilla (1501-1550).

Ejemplares:
París. BNF: 4º Lb26 198

Paratextos socioliterarios:
El único ejemplar conservado de esta edición carece de prólogo, que no se ha conservado, iniciándose el texto con el íncipit: “Comiença la destruición de Francia, a cuyo remedio fue casi la Poncella del cielo venida” (a3r).
Al final de la obra aparece la voz del autor en el epílogo: “Pues conociendo, muy alta y muy poderosa Señora, que Vuestra Alteza terná en mayor estima las grandes hazañas d’esta donzella , que ninguna alta elocuencia las pueda pintar ni dezir, las dexe assí mal acabadas (...) Plega a aquel que le dio el esfuerço que sin él no es hecho nada, que a vuestra alteza en la cantidad de su grandeza esfuercen, convalezca remedando a aquesta donzella” (e12r).

Paratextos editoriales:
En la portada figura el título de la obra, aunque se desconoce cuál sería el rótulo original al tratarse de una falsificación: “La Poncella d’Orliens”.
En el colofón se lee: Imprimiose la presente crónica de la Poncella en la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla por Dominico de Robertis a v de noviembre. Año de M.D.ij” (e12r).

Grabados:
Aunque se desconoce la portada original de la edición, es muy posible que esta estuviese adornada por un grabado xilográfico de motivo caballeresco, probablemente un jinete a caballo ataviado con armadura, dada la tendencia de este impresor a imitar los modelos cromberguianos.

Notas:
Se trata de una falsificación por motivos bibliófilos que pretendía hacer pasar la edición por una impresa más tempranamente, en 1512, para aumentar así su precio en el mercado. Por ello, se procedió a borrar la “l” gótica para hacerla coincidir con una “i” y se añadió una portada también falsificada y creada caligráficamente, ya que se encuentra falto de esta hoja, lo que ha dado lugar a que se perpetúe el error en los repertorios y catálogos. Vid. Campo e Infantes (2006: 44). Conociendo las fechas de actuación de Dominico de Robertis, coetáneo de Juan Cromberger y cuyo taller empezó a funcionar en 1533, habría sido imposible una edición salida de su taller en un momento en que Jacobo Cromberger era el único impresor activo en la capital hispalense.
Al parecer, este ejemplar perteneció a la colección de José Miró y fue adquirido por la Bibliothèque Nationale de France en 1878 (Savignac 1926: 510).

Formato:
Cuarto
Repertorios:
Fernández Valladares. Burgos, II, n. 488; Juan Antonio Yeves Andrés, La estética del libro español. Manuscritos e impresos españoles hasta finales del siglo XVI en la biblioteca Lázaro Galdiano, Madrid, Fundación Lázaro Galdiano, 1997, n. 62; Alvar-Lucía Megías, pp. 363-364; Victoria Campo y Víctor Infantes, La Poncella de Francia. La historia castellana de Juana de Arco, Madrid-Frankfurt am Main, Iberoamericana Vervuert, 2006, pp. 46-47.
En línea: CCPB CCPB000958321-1

Ejemplares:
Madrid. BNE: R/35918
Madrid. LGM: Inv. 15665
París, BNF: Rés. 4º. Lb26 252 (2)

Paratextos legales:
No incluye ningún paratexto legal, pero es el primer testimonio en el que se alude explícitamente en el colofón a la expresión “con licencia”, requerimiento legal que era obligatorio poseer para poder imprimir una obra tras la pragmática de Felipe II de 1559.

Paratextos socioliterarios:
Común a todas las ediciones impresas de la obra, se abre con el mismo proemio dirigido a Isabel I: “Muchas vezes se ha puesto mi pensamiento en cuidado buscando entre las mayores que más al triunpho de la fama son cercanas por ver si hallaría alguna con quien a Vuestra Alteza comparasse, la cual por no aver hallado, me dexé de las señoras grandes y entre las gentes menores fallé a la Poncella de Francia (...) Y porque males tan grandes a Vuestra Alteza no parezcan graves de remediar, pues a ninguna de las passadas no halle tan grande que con vuestra grandeza iguale, quiero dar exemplo de aquella pastora a quien llamaron la Poncella de Francia (...) Assí como en la grandeza de vuestra voluntad se conoce no solo cobrar lo vuestro, mas ganar tanto en las tierras de la dañada seta que en vuestro famoso tiempo torne toda la ley una. Y porque la gran hambre de justicia tiene muy flacos a los pobres pueblos, en vuestro esfuerço se esfuerça, que traerá años tan abundosos como langosta muera y los muertos panes resuciten” (a1v-a2v).
Al igual que las ediciones precedentes, se cierra con la aparición de la voz del autor en el epílogo: “Conociendo, muy alta y muy poderosa Señora, que Vuestra Alteza terná en mayor estima las grandes hazañas d’esta donzella, que ninguna alta elocuencia las pueda pintar ni dezir, las dexé assí mal acabadas (...) Plega aquel que le dio esfuerzo, que sin él no es hecho nada, que a Vuestra Alteza en la cantidad de su grandeza esfuerce y convalezca remedando a aquesta donzella” (e8r)

Paratextos editoriales:
En la portada se refiere el título y la dedicataria: “La historia de la Poncella de Francia y de sus grandes hechos sacados de la crónica real por un caballero discreto imbiado por embaxador de Castilla a Francia por los sereníssimos reyes don Fernando y doña Isabel a quien la presente se dirige. Año 1562”.
En el colofón figura: “Impresso con licencia en Burgos en casa de Philippe de Junta. Año de M.D.Lxij” (e8r).

Grabados:
Incluye un único grabado de portada descrito por Fernández Valladares. Burgos, I, n. 488 en los siguientes términos: “Dentro de una orla formada por una hilera de adornitos tipográficos en espiral, doble en las bandas horizontales, grabado xilográfico enmarcado por doble filete, que representa a la Poncella de Francia enarbolando una espada y cabalgando un caballo que lleva un cuerno de unicornio en la anteojera y los arneses profusamente decorados con cabezas femeninas”. Como bien ha remarcado Mercedes Fernández Valladares, “Biblioiconografía y literatura popular impresa: la ilustración de los pliegos sueltos burgaleses (o de babuines y estampas celestinescas), eHumanista, 21 (2012), pp. 87-131, pp. 108-114 en su estudio de las “historias” empleadas para ilustrar muchos de los pliegos de romances salidos de la imprenta burgalesa en el siglo XVI, este grabado de portada, por la figura femenina que muestra a caballo, anómala en la iconografía del acervo de protagonistas de muchas historias caballerescas, tuvo que haber sido necesariamente compuesto ex profeso para la obra. Esta práctica debió de ser habitual en el taller burgalés iniciado por Fadrique de Basilea y heredado sucesivamente por Alonso de Melgar, Juan de Junta y Felipe de Junta, donde se abrieron tacos específicamente para las historias caballerescas breves que en algunos casos se reutilizarían en otras obras de esa imprenta con valor referencial. No es descartable que esta escena se remonte a la época del propio Fadrique de Basilea y a las adquisiciones que hizo de nuevos tacos a principios del siglo XVI, entre ellos la portada del Fernán González, creada ex profeso, y de otras tantas xilografías caballerescas (Fernandez Valladares. Burgos, I, p. 136) que indicarían la posible existencia de una edición burgalesa de la Poncella no conservada y perteneciente a esta época.

Formato:
Cuarto
Repertorios:
Gayangos, p. LXXXV; Palau, n. 231081; Simón Díaz, XI, n. 4958; Alvar-Lucía Megías, pp. 363-364; Fernández Valladares. Burgos, II, n. 489; Victoria Campo y Víctor Infantes, La Poncella de Francia. La historia castellana de Juana de Arco, Madrid-Frankfurt am Main, Iberoamericana Vervuert, 2006, pp. 47-48
En línea: PhiloBiblon BETA texid 3502 manid 3797

Ejemplares:
Londres. BL: c.63.b.47

Paratextos legales:
No incluye ningún paratexto legal, pero alude a su impresión “con licencia”, requerimiento legal obligatorio tras la pragmática de Felipe II de 1559.

Paratextos socioliterarios:
La obra sigue abriéndose con el mismo proemio dirigido a Isabel I en tono ejemplarizante: “Muchas vezes se a puesto mi pensamiento en cuidado buscando entre las mayores que más al triumpho de la fama son cercanas por ver si hallaría alguna con que a Vuestra Alteza comparasse. La cual por no aver hallado, me dexé de las señoras grandes y entre las gentes menores hallé a la Poncella de Francia (...) Y porque males tan grandes a Vuestra Alteza no parezcan graves de remediar, pues a ninguna de las passadas no hallé tan grande que con Vuestra Alteza iguale, quiero dar exemplo de aquella pastora a quien llamaron la Poncella de Francia (...) Assí como en la grandeza de vuestra voluntad se conoce no solo cobrar lo vuestro, mas ganar tanto en las tierras de la dañada secta, que en vuestro famoso tiempo torne toda la ley una. Y porque la gran hambre de justicia tiene muy flacos a los pobres pueblos, en vuestro esfuerço se esfuerça, que traerá años tan abundosos como la langosta muera y los muertos panes resuciten” (a1v-a2v).
El texto se cierra con la aparición de la voz del autor en el epílogo: “Conociendo, muy alta y muy poderosa Señora, que Vuestra Alteza terná en mayor estima las grandes hazañas d’esta donzella, que ninguna alta elocuencia las puedo pintar ni dezir, las dexé assí mal acabadas (...) Plega aquel que le dio esfuerço, que sin él no es hecho nada, que a Vuestra Alteza en la cantidad de su grandeza esfuerce y convalezca, remedando a aquesta donzella” (e8r).

Paratextos editoriales:
En la portada aparece referido tanto el título, como la dedicataria: “La historia de la Poncella de Francia y de sus grandes hechos sacados de la crónica real por un cavallero discreto imbiado por embaxador de Castilla a Francia por los sereníssimos reyes don Fernando y doña Isabel a quien la presente se dirige. Año de M.D.Lxij”.
En el colofón se dice: “Impresso con licencia en Burgos, en casa de Philippe de Junta. Año de M.D.Lxij” (e8r).

Grabados:
Incluye el mismo grabado que la anterior edición de Felipe de Junta descrito por Fernández Valladares. Burgos, I, n. 489 en los siguientes términos: “Dentro de una orla formada por una hilera de adornitos tipográficos en espiral, doble en las bandas horizontales, grabado xilográfico enmarcado por doble filete, que representa a la Poncella de Francia enarbolando una espada y cabalgando un caballo que lleva un cuerno de unicornio en la anteojera y los arneses profusamente decorados con cabezas femeninas”. Esta plancha, como ya se ha adelantado, provendría de la incorporación de grabados caballerescos llevada a cabo por Fadrique de Basilea a principios del siglo XVI, habría sido creada ex profeso para la Poncella, tal y como su propia iconografía indica, y habría supuesto la existencia de una o varias ediciones burgalesas perdidas y anteriores a las actualmente conservadas. Vid. Fernández Valladares. Burgos, I, p. 136 y Mercedes Fernández Valladares, “Biblioiconografía y literatura popular impresa: la ilustración de los pliegos sueltos burgaleses (o de babuines y estampas celestinescas), eHumanista, 21 (2012), pp. 87-131, pp. 108-114.

Notas:
De acuerdo con Campo e Infantes (2006: 47), se trata de una edición que copia a plana y renglón la precedente del mismo año, e incluye las suficientes variantes textuales y tipográficas para determinar que no se trata de dos estados diferentes. El éxito editorial de la obra avalaría la impresión de dos ediciones el mismo año.

Formato:
Cuarto
Repertorios:
Simón Díaz, IX, n. 1273; Clara Louisa Penney, Printed Books (1468-1700) in the Hispanic Society of America, Nueva York, The Hispanic Society of America, 1965, p. 156; Antonio Rodríguez-Moñino (ed.), Catálogo de la biblioteca del marqués de Jerez de los Caballeros, Madrid, Librería para bibliófilos, 1966, p. 14; Alvar-Lucía Megías, pp. 363-364; Victoria Campo y Víctor Infantes, La Poncella de Francia. La historia castellana de Juana de Arco, Madrid-Frankfurt am Main, Iberoamericana Vervuert, 2006, p. 48; Castillejo Benavente. Sevilla, n. 825

Ejemplares:
Nueva York. HSA: PQ 6388 C73

Paratextos socioliterarios:
La obra se inicia con el proemio, conservado de forma fragmentaria, dirigido en los mismos términos que las ediciones anteriores a Isabel I: “Muchas vezes se ha puesto mi pensamiento (...) Y porque males tan grandes a Vuestra Alteza no parezcan graves de remediar, pues que a ninguna de las passadas no hallé tan grande que con vuestra grandeza iguale, quiero dar exemplo de aquella pobre pastora a quien llamaron la Poncella de Francia (...) Assí como en la grandeza de vuestra voluntad conosce no solo cobrar lo vuestro, mas ganar tanto en las tierras de la dañada seta que en vuestro tiempo torne toda la ley una. Y porque la gran hambre de justicia tiene muy flacos los pobres pueblos, en vuestro esfuerço se esfuerça, que traerá años tan abundosos como la langosta muera y los muertos panes resusciten (a1v-a2v).
El texto concluye con el cierre del narrador en el epílogo: “Conosciendo, muy alta y muy poderosa Señora, que Vuestra Alteza terná en mayor estima las grandes hazañas d’esta donzella, que ninguna alta elocuencia las pueda pintar ni dezir, las dexé assí mal acabadas (...) Plega aquel que le dio el esfuerço, que sin él no es hecho nada, que a Vuestra Alteza en la cantidad de su grandeza esfuerce y convalezca remedando a aquesta donzella” (e7v).

Paratextos editoriales:
La obra no conserva la portada completa a excepción del grabado, por lo que no es posible identificar el título que habría llevado.
El colofón dicta: “Fue impresa la presente historia en la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, en casa de Sebastián Trugillo, que sea en gloria, junto a las casas de Pedro Pineda. Acabose a xv días del mes de noviembre. Año de M.D lxvij (e8r).

Grabados:
Incluye un único grabado de portada que ha sido definido por Castillejo Benavente. Sevilla, n. 825 en los siguientes términos: “Delante de un castillo un caballero sostiene una lanza con la mano izquierda mientras con la derecha entrega una flor a una dama”. Esta xilografía procede de la copia de la plancha cromberguiana identificada por Griffin (1988) como WC 467, que había sido empleada en las portadas de la Crónica troyana salidas de este mismo taller en 1533, 1540, 1545 y 1553, vid. María Sanz Julián, “Les pages de titre des éditions imprimées de la Crónica troyana castillane (de 1490 à 1587), Troianalexandrina, 18 (2018), pp. 181-215. Reproducido en espejo, el trazo del grabado de Sebastián Trujillo es mucho más tosco, aunque el modelo del que ha sido extraído resulta evidente, y ha sido ampliado con el añadido de dos castillos a izquierda y derecha de ambas figuras, frente a la plancha cromberguiana, que se reduce a un paisaje campestre. Este taco no ha sido localizado en otras obras salidas de la imprenta de Trujillo, pero muy probablemente tuvo que haber sido reutilizado en más títulos de esta oficina tipográfica que no se han conservado.
Si bien los grabados que reflejan parejas en entornos paisajísticos o cortesanos no eran frecuentes, según José Manuel Lucía Megías, “Caballero jinete en portada (hacia una tipología iconográfica del género editorial caballeresco)”, en J. Gómez-Montero y B. Köning (eds.), Literatura caballeresca entre España e Italia (del Orlando al Quijote), Salamanca, Semyr, 2004, pp. 62-107, p. 69, en esta posición inicial de las obras de contenido caballeresco, una escena muy similar e invertida figura también en el Platir (Valladolid, Nicolás Tierri, 1533), el Felixmarte de Hircania (Valladolid, Francisco Fernández de Córdoba, 1556) y en el libro de caballerías manuscrito Lidamarte de Armenia, que fue copiado en 1590.

Notas:
La primera hoja del único ejemplar conservado de esta edición se encuentra en muy mal estado de conservación. Esta, que corresponde a la portada, solo refleja el grabado inicial y, en el reverso, el fragmento correspondiente al proemio.


Formato:
Cuarto
Repertorios:
Palau, n. 231082; Simón Díaz, XI, n. 4959; Martín Abad. Alcalá de Henares (s. XVI), III, n. 962; Alvar-Lucía Megías, pp. 363-364; Victoria Campo y Víctor Infantes, La Poncella de Francia. La historia castellana de Juana de Arco, Madrid-Frankfurt am Main, Iberoamericana Vervuert, 2006, p. 49.
En línea: USTC 348162

Ejemplares:
Orléans, Bibliothèque Municipale: Rés. H 10120

Paratextos legales:
Esta edición tampoco incluye ningún paratexto legal pero, al igual que las ediciones burgalesas, menciona en portada la obtención de la licencia necesaria que avala su impresión, “impressa con licencia de los señores del Consejo de su Magestad”, y similar mención hace en el colofón: “fue impressa con licencia” (e8r).

Paratextos socioliterarios:
Comienza, al igual que todas las ediciones, con el proemio dirigido a Isabel I: “Muchas vezes se ha puesto mi pensamiento en cuidado buscando entre las mayores que más trimpho (sic) de la fama son cercanas por ver si hallaría alguna con quien a Vuestra Alteza comparasse. La cual por no haber hallado, me dexé de las señoras grandes y entre las gentes menores hallé la Poncella de Francia, que de sus nobles hechos mejor exemplo puede dar a Vuestra Alteza que de ninguna de las otras señoras por grandes que ayan sido comparadas (...) Y porque males tan grandes a Vuestra Alteza no parezcan graves de remediar, pues a ninguna de las passadas no hallé tan grande que con vuestra grandeza iguale, quiero dar exemplo de aquella pastora a quien llamaron la Poncella de Francia (...) Assí como en la grandeza de vuestra voluntad se conosce no solo cobrar lo vuestro, mas ganar tanto en las tierras de la dañada seta que en vuestro famoso tiempo torne toda la ley una. Y porque la gran hambre de justicia tiene muy flacos a los pobres pueblos, en vuestro esfuerzo se esfuerça, que traerá años tan abundosos como la langosta muera y los muertos panes resusciten (a1v-a2v).
Al final, y previo al colofón, la voz del autor aparece para cerrar la obra en el epílogo: “Conosciendo, muy alta y muy poderosa Señora, que Vuestra Alteza terná en mayor estima las grandes hazañas d’esta donzella que ninguna alta elocuencia las pueda pintar ni dezir, las dexé assí mal acabadas (...) Plega aquel que le dio esfuerço, que sin él no es hecho nada, que a Vuestra Alteza en la cantidad de su grandeza esfuerce y convalezca remedando a aquesta donzella” (e8r).

Paratextos editoriales:
En la portada figura el título, la dedicataria y los datos de imprenta: “La historia de la Poncella de Francia y de sus grandes hechos sacados de la crónica real por un cavallero discreto embiado por embaxador de Castilla a Francia por los señores reyes don Fernando y doña Isabel a quien la presente obra se dirige. Impressa con licencia de los señores del Consejo de su Magestad en Alcalá de Henares en casa de Sebastián Martínez que sea en gloria. Año M.D.LXXXV”.
En el colofón se dice: “Aquí hace fin la historia de la Poncella de Francia. Fue impressa con licencia en casa de Sebastián Martínez, que sea en gloria fuera la puerta de los Sanctos Mártires. Año de mil y quinientos y ochenta y cinco (e8r).

Grabados:
La edición aparece adornada con un grabado de portada que ha sido descrito por Martín Abad. Alcalá (siglo XVI), III, n.º 962 en los siguientes términos: “grabado xilográfico representando a un jinete en traje de torneo, cubierta la cabeza con yelmo con cimera, sobre un caballo que camina por un paraje campestre”. La figura reflejada en la plancha, con una frondosa barba, se aleja por completo de la estética esperable para representar a la Poncella de Francia, cuya principal característica es su condición de joven mujer, de ahí que la xilografía muy posiblemente formase parte de los fondos contenidos en el taller alcalaíno de Sebastián Martínez y se destinase a un uso meramente referencial.
Esto último se constata en su reutilización en la portada de otras ediciones impresas por el propio Martínez, como el Canamor de 1586 y la Crónica de Fernando III de ese mismo año. Esta plancha pasó posteriormente a Juan Gracián, impresor complutense activo a finales de siglo, quien la situó en la portada de la reedición de las Sergas de Esplandián (1588), y finalmente llegaría a los herederos de este último ya en el siglo XVII, quienes la insertaron en algunos de sus títulos estrechamente vinculados con la narrativa caballeresca breve como Clamades (1603), Flores y Blancaflor (1604), Tablante de Ricamonte (1604), Oliveros de Castilla (1604), la Crónica popular del Cid (1604) o El gran capitán (1604), vid. José Manuel Lucía Megías, Imprenta y libros de caballerías, Madrid, Ollero y Ramos, 2000, p. 189.
La imagen representada en esta xilografía fue una de las más populares en la ilustración de portadas caballerescas. Una efigie similar, con un caballero jinete barbado, se localiza en las prensas valencianas de Diego de Gumiel en su edición de la Historia de don Hernando de Ávalos de 1515, en este caso portando una lanza sobre un caballo en posición de corveta y acompañado de dos escuderos, que volverá a verse en la edición vallisoletana del Felixmarte de Hircarnia (Francisco Fernández de Córdoba, 1556), en la zaragozana del Espejo de príncipes y caballeros (Miguel de Huesca, 1562) y como portada interior de las barcelonesas Olivante de Laura (Claudio Bornat, 1568) y Febo el Troyano (Pedro Malo, 1586). Con una pequeña simplificación vuelve a aparecer en 1617 en el Espejo de príncipes y caballeros de Juan de Lanaja (1617), pero serán las prensas de Jácome Cromberger en Sevilla quienes introduzcan mayores modificaciones en el diseño. Tal y como se muestra en la xilografía empleada en la portada de su Espejo de caballerías de 1551, el escudero situado en la izquierda de la escena ha sido sustituido por una palmera, el jinete caballero presenta mayor plumaje en el yelmo y al escudero restante se le ha añadido un bonete con plumas (vid. ibid, pp. 177-179).
La imagen presentada por el grabado de Sebastián Martínez mostraría una simplificación mayor con la eliminación del último escudero, mientras que el caballero sí mostraría ese penacho abundante que ya se percibía en la edición cromberguiana y se mantiene la palmera, ahora convertida en árbol. El caballo ya no se encuentra en corveta, sino en posición de marcha, y la lanza ahora es una espada, lo que refleja una actitud menos guerrera y más cercana al cortesano renacentista.

Notas:
Juan Catalina García, Ensayo de una tipografía complutense, Madrid, Imprenta y Fundición de M. Tello, 1889, n. 603, menciona la existencia de un ejemplar en la BNE. Este no se ha tenido en cuenta puesto que no aparece recogido por Martín Abad. Alcalá de Henares (s. XVI), quien afirma que no ha podido localizarlo.

Materia:
Historias caballerescas breves
Edición moderna:
Ed. C. Savignac (1926), “La historia de la Poncella de Francia”, Revue Hispanique, 66, pp. 510-592 (a partir de Sevilla, Dominico de Robertis, 1541); ed. Nieves Baranda (1995), Historias caballerescas del siglo XVI, Madrid, Biblioteca Castro/Turner, vol. 2, pp. 347-435 (a partir de Sevilla, Jacobo Cromberger, 1520); ed. Victoria Campo y Víctor Infantes (2006), La Poncella de Francia: la historia castellana de Juana de Arco, Madrid-Frankfurt, Iberoamericana-Vervuert, 2 ª ed. (edición crítica con todos los testimonios conservados de los siglos XVI-XVIII).

Reescritura:
La historia de la difusión impresa de la Poncella de Francia en la imprenta del siglo XVI es el resultado de un largo proceso de codificación genérica y editorial que solo puede entenderse abordando su estudio desde la propia génesis textual.

De los orígenes del relato en castellano a la difusión impresa
Poco o nada se conoce sobre la génesis del texto en castellano, sobre la que solo cabe conjeturar. En la Crónica de don Álvaro de Luna, compuesta posiblemente por Gonzalo Chacón, tras referir el conocido episodio de La Rochelle, según el cual la armada española habría acudido en socorro de los franceses tras recibir una misiva de Juana de Arco, se menciona que estos hechos han sido extraídos de una supuesta “crónica de la Pouçela” que “quando sea salida a la luz, se podrá bien ver”. Independientemente de si esta mención se corresponde con los tópicos caballarescos y con los intentos por dotar al fragmento de verosimilitud, el extracto, por sus correspondencias con el texto que se conoce en las ediciones impresas, remite a un posible modelo común por la inclusión de una serie de errores en ambos entre los que se incluyen fechar el episodio narrado en 1436, año en que Juana de Arco ya se encontraba fallecida. En cuanto a la datación de ese arquetipo que reflejaría la versión primigenia de la que habrían partido tanto Chacón, como el autor de la versión recogida por las ediciones impresas, la supuesta “crónica” estaría ya circulando ca. 1453-1460, momento en el que mayoritariamente se compone la Crónica de don Álvaro, o en fechas algo más tardías, si se presupone que formaría parte de los retoques que sufrió la obra hasta 1500, siempre sin sobrepasar el año de 1474 (Campo e Infantes 2006: 53-59).
Queda por situar cronológicamente la elaboración de la versión que pasaría a la imprenta. De acuerdo con los datos ofrecidos por el proemio, donde Isabel I ya ostenta la condición de soberana, el texto tuvo que haberse compuesto necesariamente a partir de 1474 y en momentos anteriores a 1492, cuando tiene lugar la toma de Granada y a cuyas tentativas se alude en dicho paratexto (Campo e Infantes 2006: 59). Algunos autores han sugerido la posibilidad de una redacción previa del texto sin el consecuente prólogo, apuntando a la posibilidad de que este hubiese sido compuesto todavía en los momentos en los que Isabel era princesa, pero no muy alejados de su coronación, de acuerdo con una de las posibles orientaciones genéricas de la obra (Rucquoi 1990: 164-166). En consecuencia, el preliminar habría sido un añadido a posteriori que se habría incorporado en el paso del texto a la imprenta poco antes de 1492 y antes de la muerte de la soberana en 1504 (Alvar-Lucía Megías: 632).
Pese a los intentos por dotar de una autoría concreta a la obra, y que pasaría por nombres como Hernando del Pulgar, a quien la atribuyó Quicherat por el papel de embajador que él mismo se otorgó (Puymaigre 1881: 554), o el propio Gonzalo Chacón, por las similitudes entre el texto y su Crónica y la cercanía con Isabel I (Rucquoi 1990: 169), debe considerarse esta versión de la Poncella de Francia como anónima. Tras ella se encontraría, en última instancia, la mano de “un autor cercano a la casa de Isabel la Católica, como lo fueron desde luego Chacón y Pulgar, y con conocimiento directo de Francia. Quizá fue precisamente ese autor anónimo el que trajera a España la obra escrita en francés sobre la heroína ya mencionada, tras la estancia en el país vecino” (Campo e Infantes 2006: 30).
Es muy posible, por tanto, que la obra que actualmente se conserva en las nueve ediciones quinientistas fuese el resultado de un proceso de reelaboración textual de ese arquetipo específicamente para la imprenta, tal y como el proemio y las propias características textuales, materiales e iconográficas de la obra permiten corroborar.

Características materiales, iconográficas y textuales de las ediciones
Todas las ediciones quinientistas, además de compartir el formato cuarto, presentan idéntica organización del contenido narrativo. De manera anómala a lo que sucedió en la imprenta con obras de similares características y argumento caballeresco en su paso al nuevo soporte, la Poncella no presenta una fragmentación textual en capítulos. La materia narrativa aparece presentada en todos los testimonios conservados mediante un íncipit que sintetiza en líneas generales el argumento de la obra: “Comiença la destruición de Francia, a cuyo remedio fue casi la Poncella del cielo venida”. A partir de ese momento, el texto carece por completo de epígrafes que guíen al lector más allá de introducir, en alguna ocasión aislada, el discurso de algún personaje, especialmente en los primeros momentos del relato, y marcar, al final del mismo, las condiciones del águila. Las divisiones textuales aparecen presentadas mediante la introducción de una inicial xilográfica o lombarda que indica, o bien el inicio del discurso de algún personaje o el contenido de las cartas que escriben, o bien cambios espaciales o de acción más que “unidades argumentales o temáticas perfectamente coherentes” (Campo e Infantes 2006: 64).
Textualmente, se ha achacado a esta versión de la leyenda de Juana de Arco una falta de adecuación a los acontecimientos históricos protagonizados por la heroína francesa. Efectivamente, el texto transmitido por esta versión de la leyenda de Juana de Arco abandona la verdad histórica del personaje, de la que solo se toman algunos datos reales concretos, para construir una “historia fingida” que se mueve alrededor del concepto de verosimilitud (Campo e Infantes 2006: 12-24). Los hechos históricos y militares apenas tienen relevancia en beneficio de las descripciones de batallas, que le otorgan regusto caballeresco, y a las que se añade como elemento fabulador situar en el origen del conflicto que se desencadena en el país galo un enfrentamiento derivado de un caso amoroso (Campo 1993: 361-362) En el conjunto del relato prima la construcción de una conciencia nacional castellana mediante la comparación con Francia y a través de, precisamente, el episodio de La Rochelle. Todo lo anterior deriva directamente en la creación de un personaje que toma como referente a Juana de Arco pero que no es identificada como tal, sino que es reconocida a partir del sobrenombre que se le proporciona, Poncella de Francia, convirtiéndola en un personaje literario en el que el paralelismo con el héroe caballeresco está claramente definido mediante la encarnación de una serie de valores muy del gusto de los lectores nobiliarios de finales del siglo XV (Campo e Infantes 2006: 20-26). Esto no significa una conatrucción del modelo femenino a partir del referente de la Vigo Bellatrix, sino una adopción de los rasgos caballerescos, tanto en vestimenta, como en el modo de desenvolverse en el campo de batalla (Lobato Osorio 2009). El final es buena prueba de ello. La Poncella, lejos de morir quemada en la hoguera, termina siendo reconocida como salvadora del reino y, ahora desde un palacio, rechaza propuestas de matrimonio para deleitarse con las hazañas de los héroes y guerreros más famosos. En cuanto a los aspectos estilísticos del texto, en la obra abundan acepciones terminológicas bastante arcaicas y una sintaxis enrevesada y latinizante muy cercana al lenguaje cronístico, pero no alejada de lo que era habitual en las obras del último tercio de siglo (Campo e Infantes 2006: 27). El proceso de transmisión textual a lo largo del Quinientos no ha contribuido a alterar sustancialmente el contenido, más allá de las variantes y errores derivadas de las distintas lectiones de los componedores, aunque sí parece que el testimonio representado por la edición sevillana de Sebastián Trujillo, 1567, es más proclive a intervenciones textuales que adaptan aspectos concretos como las menciones religiosas o la elisión de datos considerados como poco verídicos (Campo e Infantes 2006: 48).
Todas estas particularidades textuales tienen su manifestación más directa en la iconografía reflejada por las xilografías de portada, que van a ser determinantes para definir la adscripción editorial que recibirá la obra en soporte impreso en el siglo XVI.
La totalidad de ediciones quinientistas que se han conservado con grabado en esta posición inicial reflejan en este una escena claramente asociable con el género caballeresco. Esto es evidente en las burgalesas de Felipe de Junta, donde se percibe que la xilografía ha sido creada ex profeso para el texto y donde la Poncella aparece representada como un jinete caballero armado por completo, con un caballo enjaezado y en corveta y la espada desenvainada en posición de ataque. Una posible datación de este grabado a principios del siglo XVI, cuando el taller burgalés todavía estaba en manos de Fadrique de Basilea, mostraría que la iconografía inicial de la obra habría sido específica y habría sufrido un proceso de generalización referencial, hecho que se evidencia en las restantes ediciones de la obra impresas en este siglo.
Los Cromberger, siguiendo los patrones propios de su oficina tipográfica, que se caracterizó por sentar modelos iconográficos caballerescos que fueron imitados por otros talleres, especialmente los sevillanos, optaron por situar en la portada una xilografía procedente de un set destinado al adorno del texto interior, práctica que fue habitual en esta imprenta hispalense para las historias caballerescas breves a partir de 1526, destinando la imagen del caballero jinete a los principales títulos de libros de caballerías, fenómeno avalado también por la reutilización de esta plancha. La escena de estas ediciones de la Poncella, donde el componente bélico desaparece a favor del cortesano, adquiere un valor aún más referencial si cabe.Un proceso similar siguió Sebastián Trujillo para su edición, al colocar en esta posición central de la obra un grabado copiado de una de las planchas de los Cromberger que representa el encuentro de un caballero con una dama, y que en el taller de esta saga sevillana se había empleado para adornar la Crónica troyana.
Por su parte, la edición alcalaína sí que muestra una iconografía plenamente caballeresca con el caballero jinete armado, si bien se trata de un grabado que, por los títulos en los que fue reutilizado, se especializó también en la ilustración de obras caballerescas breves.
Este recorrido iconográfico por las ediciones impresas quinientistas de la Poncella solo evidencia que, con la excepción de las ediciones burgalesas, donde se percibe a Juana de Arco armada con la melena al viento, en el resto de ediciones se antepone la referencialidad caballeresca a la iconografía que había mostrado esta doncella guerrera en la iconografía escultórica y manuscrita de la época, vid. Alberto Montaner Frutos, "El "estaindart" de Juana de Arco", Banderas. Boletín de la Sociedad Española de Vexilología, 132 (2014), pp. 1-69.


Configuración dentro de un género editorial
La primera adscripción genérica de la obra corresponde con el momento de su composición y la incorporación del proemio dirigido a la dedicataria, que acerca irremediablemente a la Poncella a los espejos de princesas. A Isabel I se le ofrece la imagen de Juana de Arco, relativamente cercana a ella en tiempo y en espacio, como modelo de justicia y de buena administradora y cuyas virtudes y cualidades militares deben ser alabadas y tenidas como referentes (Rucquoi 1990: 163-166; Lobato Osorio 2009). De ahí que se haya producido en esta versión de la leyenda de Juana de Arco una hispanización del personaje y su comparación con referentes conocidos por los lectores, como la caída de Troya o la conquista de la España visigoda (Alchalabi 2016). Esta propuesta ejemplarizante, que pretende transmitir su didactismo a través de una codificación claramente caballeresca (Campo 1993: 362), conduce a la obra irremediablemente a su segunda identificación genérica. Una vez fallecida la soberana en 1504, y conforme las reediciones se adentren en el siglo XVI, el prólogo, aunque mantenido, dejará de tener valor para el lector, y serán precisamente los motivos caballerescos del relato (descripción de las batallas, la caracterización de la protagonista...) los que ocupen el primer lugar en el horizonte de expectativas de los lectores quinientistas. Es aquí donde la obra irrumpe como parte del género editorial de la “narrativa caballeresca breve”, terminología acuñada por Víctor Infantes, “La narración caballeresca breve”; en Evolución narrativa e ideológica de la literatura caballeresca, María Eugenia Lacarra (coord.), Bilbao, Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco, 1991, pp. 165-182 y “El “género editorial” de la narrativa caballeresca breve”, Voz y letra, 7, 2 (1996), pp. 127-132, y Nieves Baranda, “Compendio bibliográfico sobre narrativa caballeresca breve”, en Evolución narrativa e ideológica de la literatura caballeresca, María Eugenia Lacarra (coord.), Bilbao, Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco, 1991, pp. 183-191 y “Las historias caballerescas breves”, Anthropos, 166-167 (1995), pp. 47-50. La “narrativa caballeresca breve” acoge un conjunto de textos que mantuvieron un origen similar y una codificación parecida en la imprenta fruto las ambiciones comerciales de los impresores de este siglo. Entre las características propuestas por ambos estudiosos se encontrarían la gestación en periodo medieval, a menudo a través de traducciones, un formato generalmente unitario en cuarto con una extensión no superior a los ocho pliegos y la trascendencia del soporte impreso para su constitución literaria, que en algunos casos hará pervivir a las obras más allá de 1600, además de elementos narrativos cercanos a los libros de caballerías en muchos de los títulos del corpus.
La Poncella de Francia se erige así como ejemplo paradigmático de narrativa caballeresca breve y de estos supuestos, pues su difusión, alejada ya por completo del speculum reginae, continuará durante los dos siglos inmediatamente posteriores con, al menos, tres ediciones más (Campo e Infantes 2006: 49-51):
-Madrid, Francisco Sanz, s.a., pero ca. 1680
-Madrid, Francisco Sanz, s.a., pero ca. 1685
-Valladolid, José de Rueda, s.a., pero ca. 1735

Testimonios de lectura:
El análisis de los datos ofrecidos por los inventarios y testamentos que dan cuenta de la posesión de la Poncella de Francia ha obligado a establecer la diferencia entre los testimonios de los posibles poseedores y las menciones a los fondos recogidos en los distintos talleres tipográficos. Es el estudio conjunto de ambos el que ha permitido obtener una visión más completa de la recepción de la obra.

Testimonios de poseedores
Con la excepción de una referencia, que no aporta información sobre la dedicación o el estamento del poseedor, los testimonios conservados de poseedores que guardaron en sus bibliotecas ejemplares de la Poncella de Francia en el siglo XVI pertenecieron a la nobleza, algo explicable no solo por el contenido caballeresco del relato, sino por el incentivo de tratarse de una obra que, además de guardar cercanía con los espejos de príncipes, está dedicada a Isabel I.
En el inventario de don Fernando Álvarez de Toledo, conde de Oropesa, realizado el 20 de noviembre de 1504, figura una Poncella de Francia: “Yten otro libro de la Ponçela en francés e otro de la misma Ponçela en castellano, son de molde, que se apreçiaron en çincuenta maravedís”, vid. Isabel Beceiro Pita y Alfonso Franco Silva, “Cultura nobiliar y bibliotecas: cinco ejemplos, de las postrimerías del siglo XIV a mediados del siglo XVI”, Historia. Instituciones. Documentos, XII (1986), pp. 277-350,n.º 20-21. Como se ha explicado en el indicador correspondiente, esta referencia remitiría necesariamente a un testimonio anterior y no conservado previo a la edición sevillana de 1520.
Entre los libros que conformaban la biblioteca de don Fadrique Enríquez de Ribera, I marqués de Tarifa, inventariados en 1532, se halla registrada una Poncella de Francia (asiento 163) aunque, de acuerdo con María del Carmen Álvarez Márquez, “La biblioteca de don Fadrique Enríquez de Ribera, I marqués de Tarifa (1532)", Historia. Instituciones. Documentos, 13 (1986), pp. 1-40, p. 31, quien recoge precisamente este inventario, se trataría de un ejemplar manuscrito por estar en pergamino. En el inventario del primer marqués de Cenete, don Rodrigo de Mendoza y realizado el 27 de febrero de 1523 se menciona “Ytem hun libret yntitulat la pouçela de França scrit de emprenta e quadernat en pergamí”, vid. Francisco Javier Sánchez Cantón, La biblioteca del Marqués de Cenete iniciada por el cardenal Mendoza (1470-1523), Madrid, CSIC, 1942, n.º 608. De estas referencias da cuenta también María Isabel Hernández González, "Suma de inventarios de bibliotecas del siglo XVI (1501-1560)", El libro antiguo español, IV, pp. 375-446, n. 2, 13 y 18.
Fernando de Rojas, autor de la Celestina, poseía en 1541 en el inventario de sus libros “ytem el libro de la Poncella”, vid. Fernando del Valle Lersundi, “Testamento de Fernando de Rojas, autor de La Celestina”, Revista de Filología Española, XVI (1929), pp. 366-388, p. 282. Víctor Infantes, “Los libros ‘traydos y viejos y algunos rotos’ que tuvo el bachiller Fernando de Rojas, nombrado autor de la obra llamada Celestina”, Bulletin Hispanique, 100, 1 (1998), pp. 7-52, p. 37, considera que esta alusión podría identificarse con una de las ediciones cromberguianas posterior a la de 1520 y anterior a la de 1531.
En el listado de los libros pertenecientes a Fernando de Aragón, duque de Calabria, y donados al Monasterio de San Miguel de los Reyes en 1550, se menciona en el ítem 697 “La Doncella de Francia, que es ponzella o pastorella”, vid. Inventario de los libros de Don Fernando de Aragón, Duque de Calabria, Madrid, Imprenta de Aribau, 1875 (ed. facsímil Valencia, París-Valencia, 1992), si bien Campo e Infantes (2006: 45) mantienen ciertas dudas sobre si se encontraría en soporte manuscrito o impreso.
Ya en 1575, en el inventario y biblioteca del licenciado Lorenzo de la Plaza, alias Lorenzo Rodríguez de la Plaza y recogido por Anastasio Rojo (https://investigadoresrb.patrimonionacional.es/), figura “la historia de la Poncella de Francia y flor de virtudes y otros libros que son tres”.
A principios del siglo XX y con motivo de la salida a subasta de la biblioteca del pintor prerrafaelita Charles Fairfax Murray, se elaboró un catálogo, el Catalogue of the second portion of the library... comprising early printed books of France, Italy and Spain, and general literature, may in fine bindings, publications of the Kelmscott press, etc... sold by auction... March 18, 1918, and three following days. 1918 [London: Printed by W. Clowes and sons, 1917-1918], donde se cita que poseía un ejemplar sine notis que salió a subasta en ese mismo año de 1918.

Testimonios de impresores y envíos a las Américas
Son, en cambio, mucho más numerosos los ejemplares conservados en los talleres de los tipógrafos quinientistas y en los registros de navíos enviados a América, lo que da cuenta verdaderamente del éxito editorial de la obra en esta centuria. Clive Griffin, “El inventario del almacén de libros del impresor Juan Cromberger: Sevilla, 1540”, El libro antiguo español, IV, pp. 257-373, recoge en el listado de bienes realizado tras el fallecimiento del impresor Juan Cromberger el 10 de septiembre de 1430 varias entradas con la obra: “238 poncellas” (asiento 177), “117 poncella de francia” (asiento 220) y “238 poncellas” (asiento 245) de nuevo. Este autor sugiere que podría tratarse o bien de una edición de este impresor hoy desconocida y posterior a la de 1533, o bien de un producto impreso en otro taller.
En el inventario del impresor toledano Juan de Ayala, elaborado el 21 de agosto de 1556, se recogen “ochenta Poncella a diez pligos, rema y media y cincuenta pligos a doze reales y medio la rezma, montan seysçientos y setenta y nueve maravedís”, “Ochenta Poncella a diez pligos, resma y media a doze reales y medio la rezma montan DCLXXIX” y “ciento y sesenta Poncella, que son tres rezmas y cient pliegos a razón de doze reales y medio la rezma, montan I mill CCCLX”, “están cinco renglones quatrocientas Poncellas a diez pligos cada una, a razón de doze reales y medio la rezma, monta III mill CCCC” y “ochenta Poncella, una rezma y trezientos pligos a doze reales y medio la rezma, monta DCLXXX”, haciendo una suma total de unos ochocientos ejemplares, vid. Antonio Blanco Sánchez, “Inventario de Juan de Ayala, gran impresor toledano (1556)", Boletín de la Real Academia Española, LVII (1987), pp. 207-250, p. 216, p. 229, pp. 230-231 y p. 231.
En el listado de libros realizado con motivo del embarque a Indias, contenido en el registro de Francisco Muñoz del 1 de febrero de 1585, figuran “veinte poncellas de francia” y “diez poncellas de Francia”, vid. Irving Leonard, Romances of chivalry in the Spanish Indies with some Registros of shipments of Books to the Spanish Colonies, Berkeley, University of California Press, 1933, pp. 47-50, p. 48 y p. 50.

Bibliografía:
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Notas:
Brunet, p. 218 localizó el ejemplar vienés de la edición cromberguiana de 1531, pero erróneamente lo fechó en 1530, lo que generó una confusión y la creación de una edición fantasma que fue recogida por muchos repertorios posteriores (Campo e Infantes 2006: 41), entre ellos Domínguez. Sevilla (1501-1550), n. 294, quien cita “Sevilla: Juan Cromberger. 24 de noviembre de 1530” y Simón Díaz, IX, n. 4956.
Castillejo Benavente. Sevilla identifica como ediciones diferentes la correspondiente con el ejemplar depositado en la BNF, y hoy en día perdido (n. 229), y la asociable con el testimonio que actualmente se encuentra en la BL (n. 238), afirmando que el primero no aparece recogido por Griffin. En realidad, ambas entradas se corresponden con una misma edición, referenciada por Griffin en el asiento n. 353, quien no indica el ejemplar francés precisamente por hallarse en paradero desconocido. El bibliófilo sevillano ha generado una edición fantasma en el n. 229, proporcionando además, como datos del colofón, “Sevilla, por Joan Cromberger a veinte ocho días del mes de julio. Año MDXXXIII”, exactamente la misma fecha que aporta la edición identificada por él como n. 238. Estaríamos ante dos ejemplares de una misma edición o, en todo caso, ante dos estados diferentes.
Campo e Infantes (2006: 46) refieren la existencia, clasificada como de cierta seguridad documental, de una edición burgalesa impresa por Felipe de Junta en 1557, actualmente perdida, y mencionada por, entre otros, Gayangos, p. LXXXV y Palau, p. 417. Esta edición no se recoge en la presente ficha por no haber sido incluida en repertorios más actualizados y no contar, por tanto, con una existencia probada.

Responsable:
Nuria Aranda
Revisión:
Grupo Clarisel
Fecha de publicación:
2020-04-06
Fecha de última modificación:
2020-04-06
DOI:
10.26754/uz_comedic/comedic_214
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