Ficha:
CMDC8
Autor-es:
Anónimo
Título normalizado:
Danza de la muerte
Fecha composición:
Copia ca. 1450.
Testimonios manuscritos:
Madrid. BME, ms. b-IV-21, fols. 109r-129r; Madrid. BRAE, ms. 12, fols. 1r-85v, copia de los Proverbios y la Dança del siglo XIX. A estos hay que sumar un manuscrito aljamiado hebreo, que correspondería a la segunda mitad del XV: fondo hebreo, Biblioteca Palatina, ms. 2666, fols. 199r-206v; véase M. Morrás y M.Hamilton (2000), “'Un nuevo testimonio de la ‘Danza de la muerte' (Ms. Parma 2666): hacia la versión primitiva”, en Silvia Iriso (ed.), Margarita Freixas (dir.), Actas del VIII Congreso de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval, Santander, Universidad Internacional Menéndez Pelayo, pp. 1341-1352.
Testimonios impresos:
Tres impresos: 1) [Sevilla: Juan Varela de Salamanca, 1514 - 1537]; 2) Sevilla: Juan Varela de Salamanca, 1520, 20 de enero; 3) [Toledo: s.i., ant. 1556].
Formato:
Cuarto
Notas:
Infantes (1997: 241-242) cree que Juan Varela de Salamanca, que operaba en Sevilla en los años de las hipotéticas fechas de impresión (1514-1537), pudo editar el texto por segunda vez. Sus deducciones se asientan en el registro del ensayo de Gallardo y en Joaquín Hazañas y la Rúa (1945-1949), "La imprenta en Sevilla", Sevilla - Diputación Provincial, II, pp. 82 y 86.

Formato:
Cuarto
Repertorios:
Simón Díaz. BLH, III.2, n.º 3753;Domínguez. Sevilla (1501-1550), n.º 157; Norton, n.º 988; Martín Abad. Post-incunables, n.º 558.

Ejemplares:
Sin ejemplares.

Paratextos editoriales:
Colofón, según los editores: "Impresa en la muy noble e muy leal ciudad de Sevilla por Juan Varela de Salamanca a xx días del mes de enero de m.ccccc.xx años" [José Amador de los Ríos, HCLE, VII, p. 540].

Notas:
"El único ejemplar conocido se encontraba a mediados del siglo pasado, en la Biblioteca de la Sapienza romana (hoy Alessandrina) y de él sacó cumplida copia para J. Amador de los Ríos el pintor Isidoro Lozano hacia 1860; hoy es inencontrable y, al parecer, falta de este depósito desde 1883" (Víctor Infantes, 1997: 241).

Formato:
Cuarto
Repertorios:
Askins, Arthur L.-F. y Víctor Infantes, eds. (1997), Antonio Rodríguez-Moñino, “Nuevo” Diccionario de pliegos sueltos poéticos del siglo XVI, Madrid, Castalia - Editora Regional de Extremadura) añaden esta nota: “A través de la cita en el "Inventario" de Juan de Ayala (vid. Blanco Sánchez) de una edición en cinco pligos, suponemos una nueva entrada, por pensar que difícilmente se trata de la edición sevillana de 1520, ya que conservaba -en 1556- mil seiscientos doce ejemplares; pudiendo tratarse incluso de dos ediciones distintas. Ref: Blanco Sánchez, págs. 217 y 224".

Materia:
Poesía moral
Edición moderna:
ed. Víctor Infantes (1982), Dança general de la Muerte (siglo XV-1520), Madrid, Visor; ed. Margherita Morreale (1996), "La dança general de la muerte (II)", Revista de literatura medieval, 8, pp. 111-178.

Reescritura:
No hay más testimonio conservado que el manuscrito, que, en opinión de Infantes, “antecede (o al menos compite en 'significativa autoridad') a cualquier texto europeo” (1997: 187). La copia, custodiada en la biblioteca del Real Monasterio de El Escorial, parece de la segunda mitad del siglo XV, pero el original que le sirvió de modelo sería muy anterior. Nada sabemos de su autor, aunque se ha sugerido un benedictino. A este se suma la versión aljamiada, de la que dan noticia Morras-Hamilton (2000). De los posibles impresos solo se conserva una transcripción moderna de una edición sevillana de 1520, que Amador de los Ríos mandó copiar a partir del que parece ser el único ejemplar original existente y que se encontraba hasta el siglo XIX en la Biblioteca de la Sapienza en Roma. El cotejo entre ambos testimonios muestra notables divergencias, que pueden considerarse transformación y ampliación del modelo. Morreale (1996) reconoce que la versión que proporciona Amador de los Ríos se encuentra corrompida por la mediación del transcriptor, el pintor Isidoro Lozano (1826-1895), que en 1865 le suministra la copia del texto. Entre los cambios, señala esta autora, que en la edición de 1520, en lugar del prólogo, hallamos una estrofa inicial en que la Danza se presenta como una visión ("Yo estando triste e muy fatigado /.../ oí una boz cruel que decía", fols. 1-5). El sermón se atribuye exclusivamente a la Muerte, con eliminación del predicador y se da también un orden algo distinto en las estrofas (Morreale, 1996: 19). Además de la estrofa final, hay en la edición cincuenta y tres estrofas adicionales, todas fruto de ampliación, según lo sugiere su contenido. Concluye, “de los textos que, según dijimos, nos transmiten DG, uno, el ms. esc. b-iv-21, fols. 129-35, es tardío; el otro, de la ed. sevillana de 1520, además de formar parte de una reelaboración, contiene erratas evidentes, a lo menos en la transcripción que se hizo para Amador de los Ríos, a la que hemos tenido acceso. Ni ed. es copia del ms., ni el ms. refleja el texto del que se hizo la impresión (…) Por su carácter de reelaboración (a pesar de no pocos versos que traslada tal cual), la Danza sevillana ilustra las reacciones típicas de un español de principios del s. XVI, y constituye en la lengua el mejor comentario de las características del texto original, pero también se caracteriza, a su vez, por el uso de vocablos supuestamente más apropiados o más específicos, por los que el redactor manifestaría su inventiva” (Morreale, 1996: 25-26). En resumen, ambos testimonios, el manuscrito y la edición de 1520, están vinculados, aunque son independientes; para su posible situación en un stemma, véase Victor Infantes (1997: 236) y la entrada del mismo en Alvar-Lucía Megías, pp. 371-375.

Testimonios de lectura:
Es difícil saber la repercusión o pervivencia directa de los testimonios impresos, puesto que carecemos de datos concretos. Las ediciones del siglo XVI contribuirían a la difusión del tema entre los lectores renacentistas, aunque no fueran la única vía. Como señala Infantes, la derivación “en nuestra cultura, particularmente en el terreno teatral, fue abundantísima e importante y nos gustaría pensar que como reflejo de una trayectoria anterior nunca interrumpida. El tema caló hondamente en los poetas de cancionero, se abrió paso en el pensamiento religioso, tentó a pintores y editores, vio las tablas del corral y el escenario de la corte, dejo poso en los vericuetos del pensamiento renacentista y atrajo a poetas y moralistas” (1997: 187). Entre las escasas manifestaciones artísticas cabe señalar la Danza de la muerte en Morella (Castellón). En palabras de Mínguez Cornelles, se trata de “una pintura al fresco realizada en el primer cuarto del siglo XV, perdida casi por completo y restaurada recientemente con escaso acierto [que] nos muestra una peculiar iconografía: una danza macabra junto a un árbol de la vida al que un esqueleto dispara sus flechas. Este fresco gótico es una de las dos únicas representaciones conservadas de esta temática en tierras hispanas –la otra, algo más tardía, se halla en el castillo navarro de Javier (1460-80)–” (Víctor Mínguez Cornelles, 2012, “La muerte arquera cruza el Atlántico”, Semata: Ciencia sociais e humanidades, 24, p. 150). A estos ejemplos excepcionales de testimonios plásticos peninsulares, cabe sumar una noticia de Anastasio Rojo (https://investigadoresrb.patrimonionacional.es/taxonomy/term/365): una “Danza de la muerte para el comendador Juan Mosquera de Molina”, encargada al pintor flamenco Guillermo de Santforte en 1551.

Bibliografía:
Garbayo Montabés, Francisco Javier (2002), "Un acercamiento al tema de las danzas de la muerte durante el medioevo en la Península Ibérica y su proyección en el tiempo", en Juan Casas Rigall et alii, eds., Iberia cantat: Estudios sobre poesía hispánica medieval, Santiago de Compostela, Universidade, pp. 425-443; Infantes, Víctor (1997), Las Danzas de la Muerte. Génesis y desarrollo de un género medieval (siglos XIII-XVIII), Salamanca, Universidad de Salamanca; Morreale, Margherita (1996), "La dança general de la muerte (II)", Revista de literatura medieval, 8, pp. 111-178; Rodríguez, Celia (1999), "La danza de la muerte en los impresos navarros de los siglos XVI y XVII", Ondare: cuadernos de artes plásticas y monumentales, 18, pp. 275-317.

Notas:
No se conservan ejemplares del impreso; solo una transcripción moderna encargada por José Amador de los Ríos que correspondería al ejemplar perdido de Juan Varela cuyo colofón registra la fecha de 20 de enero de 1520. Por lo demás, dada la fiabilidad de los bibliógrafos implicados, y a pesar de no contar con testimonios conservados, se incluyen como hipotéticas la segunda edición de Sevilla por Juan Varela y la de Toledo por Juan de Ayala. Para la difusión catalana, véase Johan Mahiques Climent (2017), "Sobre la difusió de les 'Cobles de la Mort' al segle XVI", Catalan Review, 31, pp. 41-57.

Responsable:
Alberto del Río Nogueras
Revisión:
Grupo Clarisel
Fecha de publicación:
2019-05-17
Fecha de última modificación:
2019-05-17
DOI:
10.26754/uz_comedic/comedic_8
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